Yo no me permito ser igual que los démas

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A veces me pierdo, en ocasiones no logro encontrarme, no sé qué tan importante puedo llegar a ser para alguien más, en realidad, no tengo la más mínima idea de cuán importante es mi vida para las demás personas; sólo hablan y hablan sin conocer, se basan en experiencias propias, juzgan y recriminan.

No entiendo tanta basura que dicen, yo sólo callo y escucho; no puedo discutir contra alguien que no entiende razones, contra alguien que ha sufrido, pobre de sentimientos, escaso de razonamiento, contra eso realmente no puedo discutir; de verdad no comprendo por qué escucho eso, por qué soporto, por qué me engaño… Lo sé, me he convertido en una hipócrita, una de esas personas que finge sentir y tener ideas muy distintas a lo que en verdad siente y piensa…

¿Y por qué es así?, es sencillo… Ocurre que en la vida te aburres de tanta basura de la gente, de dar explicaciones que no entienden, de dar opiniones que en realidad no les interesa, de que destrocen tus sueños, de que siempre piensen que tienen la razón, experiencia y por qué no, sabiduría; cansa que vean a una persona joven como una ilusa, carente de experiencia, cuando no se imaginan, de lo que uno a pesar de su corta edad, pudo haber pasado, porque a pesar de la edad  y conocimiento que se obtenga, todos tenemos pasado.

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Un pasado que a algunos de nosotros aún nos duele, pasado que nos ha marcado sin importar edad o género. Así que sólo me escudo en el silencio, ya no me quedan ganas de discutir acerca de los mismos temas que no entienden, cada persona sabe lo que siente, piensa y lo que ha sufrido, entiende su propio dolor, ése que te hace madurar independientemente de la edad que poseas.

Me he topado en la vida con toda clase de personas, he logrado aprender algo de cada una de ellas, me atrevo a decir que existen personas jóvenes más sensatas y centradas que una persona adulta; así que ese es el motivo por el cual no me interesa discutir mis acciones. Yo, como persona joven, sólo aprendo del día a día; tomo mis propias decisiones haciéndome responsable de las consecuencias que éstas me traerán…

No puedo juzgar, no me atrevo a hacerlo, no puedo permitirme ser igual que los demás.