Yo lograré olvidarte…

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No soporto saber que no tengo fuerza de voluntad tratándose de esto. Ha sido tanto tiempo, han sido tantos momentos y tantas despedidas. Me propongo a olvidarte y buscar mi felicidad, pero vuelvo a caer en la misma trampa y en el mismo charco, mi corazón se estanca…

Estoy cansada de jurar que de mi mente te irás, y tropiezo con el reloj marcando los segundos tan lentamente. Estoy cansada de prometer que me alejaré tanto, que de mí ya no sabrás, que incluso llegarás a extrañarme… y yo ya no estaré, yo no regresaré. Me aseguro que tu sonrisa  jamás me volverá a provocar, que ya no desearé besar tus labios ni tomarte de la mano, que al cerrar los ojos no imaginaré tu mirada y de un sólo suspiro te desecharé de mi vida.

Y no digo que sea imposible, pero sin duda es bastante difícil; porque cuando se ama tanto, las cicatrices tardan más en cerrar. Y he escuchado tantos consejos, he oído tantas veces que nada de esto vale la pena… el problema es que ellos no tienen idea de que para mí, lo nuestro lo valía todo. Te brindé gran parte de mi vida, de mis días y de mis mejores y peores momentos. Te brindé lo mejor que una persona puede brindar, un amor tan puro que incluso dolía.

He escuchado también a algunos ‘defensores del amor real’ decir que el amor  no debe doler… pero si aterrizamos un poco los pies, y borramos de nuestra memoria aquellos cuentos de hadas con finales felices, si nos adecuamos al mundo real y miramos al rededor, bueno, todo en algún momento acaba. No me refiero precisamente a que el amor acabe, pero sin duda las ganas de dos personas por estar juntas, sí. Estoy segura de que si no se alimenta a aquel sentimiento, este queda anestesiado y con peligro de quedar en coma para siempre. Lo peor de todo, es que el amor es tan delicado que puede caer en coma en menos de 3 años. Es ahí donde duele, donde somos tan humanos, tan imperfectos… que no sabemos cómo mantenerlo despierto.

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Y aunque es difícil imaginarte lejos de mí, estoy cociente de que debo cumplir lo que ya mil veces me prometí, porque después de dañarnos tanto… no es sano querer permanecer así. A veces pienso que tal vez vale la pena seguir luchando, que sólo es una prueba más, que recuperaremos aquella magia que nos hacía relucir algún tiempo atrás. A veces quiero no perder la esperanza, solo a veces; y después de esas veces, me doy cuenta de que estoy en medio de arenas movedizas, que entre más intento sacar esto adelante, más me hundo. Entre más lucho, mas sepultada me encuentro. Quizá no vale la pena pretender rescatar lo que éramos, quizá nuestro tiempo pasó… quizá ir por caminos distintos sea lo mejor.

Y al pensarlo muy bien, a estas alturas realmente ¿qué pierdo? si de la última vez que fuiste sincero conmigo, ya no me acuerdo. Podría decir que odio el hecho de que hayas cambiado, pero cambiar es parte de vivir; y aunque en ese cambio, tu nivel de interés por mí haya descendido, supongo que es lo adecuado para ti. Llegué incluso a aquél punto de preguntarme si aún eras la persona a la que amaba, y me respondí muchas veces que sí, que dentro de ti aún permanecía aquél que prometió jamás marcharse.

Y no sé realmente lo que pase por tu mente en estos momentos, hace tiempo dejé de saberlo. No sé si acaso me amas con la misma intensidad pero te has vuelto más duro, o si aquél amor está muriendo y temes confesármelo. Y esto último, aunque difícil, sería lo mejor; yo estaría más tranquila ¿sabes? si me dijeras que ya no me amas como antes. Sin duda dolería saberlo, pero cuando menos no me desgastaría día y noche preguntándome qué es lo que sucede. Podría comenzar a aceptar la realidad y entonces tener motivación para alejarme. Podría, después, intentar ser feliz.

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Debo aprender a no tambalear con mis decisiones, y si te cuesta tanto decirme qué sucede, simplemente aléjate de mí… así entendería que lo que escribí anteriormente es verdad. Lo hemos discutido ya tantas veces, pero de una forma u otra, acabábamos por  regresar. ¿Se volvió costumbre, y dejó de ser amor? si es así, si sientes que es así, te pido que te vayas tú también. Yo no quiero esto, no quiero que el gran amor que alguna vez sentimos permanezca en coma para siempre o se transforme en algo desgastante, algo sin sentido.

Y no te preocupes por mí, sabes que aunque en ocasiones me derrumbo, también sé cómo ser fuerte. Y aunque ahora sienta que me duele demasiado… sé que lograré olvidarte.

Escrito por: Mayeli Tellez