Y me sigo preguntando: ¿Qué será de ti?

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El tiempo ha pasado, los recuerdos ahora cada vez son más borrosos, los buenos momentos a tú lado vienen en imágenes color sepia… Y los sentimientos, esos que alguna vez hacían latir mi corazón con tanta fuerza, esos… Se han esfumado.

Y nada es tan maravilloso como la sensación de desapego, de poder ver las cosas desde el ángulo adecuado y haber dejado atrás el drama y la decepción. Esto no quiere decir que he pasado la página, creo que no es algo fácil, sin embargo, he sabido lidiar con ello.

Aún me descubro preguntándome: ¿Qué será de ti?, ¿cómo ira tú vida?, ¿me recordarás un poco?, ¿estarás en los brazos de alguien más?… En resumen ¿cómo serán tus días sin mí en tu vida?… Y no tengo respuestas, ni una sola. Es tan paradójico que habiendo compartido tanto y sabiendo exactamente cada paso, cada actividad, cada quehacer tuyo a cada momento, de pronto no tenga la menor idea de lo que estés haciendo.

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Pese a todo, hay un horizonte al final del camino y llegar a él es un verdadero triunfo. El camino andado luego de un “nosotros”, es sin duda un desafío; éste camino debe ser de aprendizaje, de comprensión y conocimiento de sí mismo.

Ver en retrospectiva nuestra historia es muy sano, visualizarte y pensarte ahora ya no duele. Sin duda es una extraña combinación entre añoranza y resignación. Sientes esa paz interna, que te provoca una leve tristeza  pero que ahora ya no es depresión, ya no provoca lágrimas ni quedarte en cama días enteros… Ahora sólo son recuerdos. Estas desapegándote de una convivencia, de una rutina, de una forma especial de expresar tú cariño por alguien que fue importante.

Olvidar lleva su tiempo, pasar la página es una determinación que llega a su debido momento. No quiero disfrazar mis emociones y sentimientos, así que para serte franca, hay momentos en los que aún me traiciono y quiero saber de ti, pero soy firme en mi postura, no permito manipularme y he evitado a toda costa, todo contacto; tampoco busco excusas para husmear en tus redes sociales. Tuve la madurez suficiente para controlar esos impulsos de indagar sobre ti, en realidad, sé que eso no tiene sentido, quizá encuentre algo de lo que no deseo darme cuenta, porque hay un dicho que reza… “El que busca, encuentra”. Yo prefiero mi paz interior, mi salud emocional y por supuesto, mi dignidad.

Yo opto por no perder mi tiempo en pensamientos masoquistas. Yo deje de ser parte de tú vida, mi capítulo en tu libro se terminó, lo clausuraste, pusiste punto final. ¿Por qué habría de preocuparme por ti ahora? Y no te confundas, no es arrogancia, es simplemente dejar fluir todo, seguir adelante y tomar las riendas de mi vida.

Es imposible hacer que la mente borre de tajo una historia de amor, sin embargo, he trabajado duro para comprender el proceso y tolerar los episodios de pánico, que suelen aparecer en las semanas posteriores a un truene. Fui fuerte, fui un paso a la vez y obtuve resultados.

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Es imposible eliminar todo rastro de ti en mi memoria, eso me queda claro, pero es un hecho que ha llegado el momento en el que ya logré archivar en mi memoria nuestro capítulo. Iré a él cuando sea necesario, cuando desee retroalimentarme de aquel “nosotros”, cuando quiera contar alguna anécdota que valga la pena mencionar en el presente, o simplemente, cuando quiera evocarte e internamente me pregunte: ¿Qué será de ti?

Espero de corazón que tú, al igual que yo archives los momentos a mi lado con el mismo cariño que lo he hecho yo. Que haya una razón poderosa que te haga ir hacia esa parte de tus recuerdos, y así sepas y puedas darte cuenta que lo nuestro fue una buena historia; me reconforta pensar que aun que elegiste seguir tú propio camino, valorarás a la persona que fui contigo.

Siempre serás parte de mi historia, los acontecimientos vividos, aquello que dolió, eso no lo puedo cambiar; lo que sí puedo cambiar es el efecto que esos episodios, ahora convertidos en recuerdos, provocan en mi. Siempre me cuestionaré sobre tu destino; más que por amor, será por añoranza.

Imaginaré tú presente en mi mente, te veré feliz, quizá no pueda lograr pensarte con años a cuestas, pero algo en ti, será parecido a mí, algo nos queda de cada pareja, algo nos heredan. Así que iré contigo por siempre y tú estarás en mí a cada paso. Entonces seguiré mi vida con paso firme y feliz, feliz después de todo, después de ti.

Yo pensando: ¿Qué será de ti? … Y tú, tal vez, y sólo tal vez, preguntándote: ¿Qué será de ella?

Por: Laura Calderón