Y me olvidaste…

0

Con Siete crisantemos me olvidaste, eso me dijiste una tarde en tu departamento.

Era una tarde calurosa, estaba esperando a que terminaras de limpiar el piso de tu habitación, para poder ir por cervezas, recuerdo que la luz del sol entraba por la ventana y te secaba el piso, yo estaba sentada en la cama y empezó a sonar esa canción, me dijiste que con esa canción me habías olvidado. Es difícil entender a Sabina cuando es la primera vez que escuchas algo de su autoría. Sin embargo la frase de “Te he olvidado”, se entiende perfectamente pero no se cree tan rápido, no se cree simplemente por los años que se están juntos, por las experiencias que se comparten, no se cree tan fácil porque siempre hay algo que te mantiene atado.

Pero tu expresión fue muy serena, muy segura, nunca te había visto esa expresión, no hacia mí, no hablando conmigo. Comprendí que nuestro tiempo había terminado, que tu camino ya estaba muy alejado del mío y eso me hizo enfadar; te dije que estabas cometiendo un error que nadie iba a estar incondicionalmente como lo había estado yo contigo, sin importar nada, sin importar qué hicieras o dejaras de hacer. Sólo me miraste con tristeza y me dijiste: ¡Sé feliz!

Me alejé todo lo que pude, evité reuniones con amigos en común, sin embargo cuando la situación era inevitable me aseguraba de que tuviera un acompañante, que demostrara que era feliz. Pero, esa no era la felicidad a la que te referías, tener a alguien a tu lado no significa bienestar, no significa que has aprendido a estar sola sin necesidad de tener un plan B.

tumblr_mhcb09L11U1r6pu47o1_500

Me alejaba pero regresaba, regresaba a buscar tu consuelo o tu consejo hablando de mis relaciones fallidas, de los errores que había cometido al elegir a los hombres que habían estado a mi lado, después de ti creía que nadie merecía estar en tu lugar.

Finalmente el tiempo no se detuvo, finalmente sí conocí a un hombre que me hace muy feliz, que comparte mis ilusiones y mis proyectos a futuro, que me admira y me protege. Finalmente sí soy feliz así como me lo aconsejaste y sólo llegué a esa felicidad perdonándote y perdonándome. Sí llegué a ser feliz con la consigna de dejar las cosas pasar, de vivir mi presente con esa persona que amo y me ama, quedándome con un lindo recuerdo tuyo, pero sólo con eso, con un recuerdo.

Escribirlo es una parte de mí que deseo compartir, pero no como un tributo o un réquiem hacia ti, sino como una experiencia de la cual nadie está exento, cualquiera la pueda vivir, es decir, no es exclusiva de mí.