Una persona realmente noble… Deja ir

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Una persona realmente noble es aquella que dejar ir a quien ama, porque sabe que a su lado, haga lo que haga o luche lo que luche… No será feliz.

Un buen día desperté y me di cuenta que no estabas a mi lado, hace mucho tiempo tus noches no eran de descanso, sino más bien de diversos insomnios y constantes cuestionamientos respecto a aquello que nos encontrábamos viviendo. Ese día amor mío, me di cuenta y fui consciente de que tú ya no eras el mismo, tú ya no sentías lo mismo que el primer día en que comenzó nuestro amor…

Hace meses comenzamos a distanciarnos, a tomar cada uno y por su lado rumbos caóticamente distintos, nuestros temas de conversación se agotaban fácilmente, debo reconocer que yo te amaba y de hecho te amo con toda mi alma, pero aquello que habíamos construido en tanto tiempo, comenzaba a derrumbarse irremediablemente.

Las noches eran cada vez más extensas y solitarias, ambos teníamos tanto que hacer, tantos objetivos que conseguir, tanto amor para entregar, pero no para entregarnos; en definitiva nuestros caminos parecían separarse varios centímetros día tras día.

Hasta que en un momento ya no distinguí tu sonrisa, aquella que por tanto tiempo iluminaba nuestras conversaciones y las múltiples manifestaciones de nuestro amor… Sabes amor mío… El día en que me percaté de este gran detalle y fui consciente de lo que sucedía, se me partió el alma, fue como si me hubieran arrancado, pisoteado y devuelto en miles de trozos mi corazón…

Hasta aquí había llegado nuestra maravillosa historia de amor, sé que insistí en que te fueras, sé que nunca entenderás por qué te obligué a irte, pero tengo argumentos bastante sólidos que me llevaron a tomar aquella decisión; sé que me pediste quedarte, pero amor mío, para eso era ya muy tarde…

¿Por qué me obligas a irme y abandonar todo?– Fue siempre tu pregunta que hasta hoy nunca había tenido el valor de responder, siempre supe el porqué; lo que pasaba simplemente era que no encontraba las palabras para explicártelo, pero hoy por fin te lo diré:

Amor mío, yo te obligué a irte, abandonar todo y alejarte de mi lado, no porque ya no te amara o no sintiera lo mismo que al comienzo; fue porque no podía soportar la idea de que no fueras feliz, de que aquella sonrisa que por tanto tiempo me enamoró se apagara irremediablemente; prefiero sufrir tu ausencia que tenerte a mi lado y que seas infeliz… Llámame cobarde, incluso tonta, pero cuando alguien ama con el corazón como yo te amaba e incluso te amo, lo único que se quiere es que el otro sea feliz…

Tú verdaderamente llenabas mis días de colores, eres y serás una gran persona que nunca abandona a los que quiere y que sobretodo nunca se da por vencido, te debo tantas cosas… Fuiste y serás el amor de mi vida, pero ciertamente yo no lo soy de la tuya.

Te dejo ir porque tu dolor es mi dolor, porque tu sonrisa es el mejor de tus accesorios y ésta se fue apagando fugazmente; te dejo ir porque nuestras vidas ya no se complementan, porque nuestros objetivos han cambiado y son prácticamente incompatibles… Te dejo ir porque te amo con todo lo que se llama corazón, pero quiero que encuentres la felicidad plena, la cual a mi lado hace mucho tiempo ya no encontrabas, finalmente te dejo ir porque:

Prefiero vida mía, llorar eternamente tu partida, que ver diariamente cómo tu felicidad se escapa de tus manos, sólo por permanecer a mi lado.