Un fatal final… Enamorarme de ti

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Qué manera tan dulcemente cruel de joderse uno la vida, pero qué forma tan sublime de amar. Quiero no pensar en ti y por más que lo intento, no lo logro. Quiero pero no tengo intenciones de hacerlo. La realidad es que soy masoquista, porque muy a pesar de todo lo que intento en mi trayecto de vida por no sentir nada por nadie, se evaporó con tus ojos, se fue con tu mirada, se esfumó con tu sonrisa y se perdió con tus labios. Tus labios que son veneno. Y los que se grabaron en mi mente y en mi corazón. Irrigando cada célula, cada átomo de mi ser.

Entre el amor y el odio existe una línea muy delgada, y yo te odié con fuerza desmedida. Quiero odiarte y evitarme la pena de amarte, quiero amarte y evitarme la pena de no gozar de tu olor, de tu piel y tu alma desnuda. Entre el bullicio de la gente y de la humanidad que a mi alrededor avanza, estoy absorta en mis pensamientos acerca de ti. Quién eres, cómo llegaste y con qué fin estás aquí… Seamos francos, si tu simple tacto me altera, no quiero imaginar tu cuerpo haciéndose dueño del mío. No creo que todo lo bueno sea eterno y que todo lo eterno no haga daño. A decir verdad lo que pinta para eterno es lo que duele más, porque generalmente eso que es eterno es de esa clase de amor que nunca mantiene a los amantes unidos, no en una sola vida. Presiento entonces que tú, tú serás eterno, un mal negocio.

Yo no entiendo de cuentos de hadas ni ideas mágicas de un destino marcado. No puedo considerar que tengas un motivo para estar a aquí. Pero me gustan tus labios y las mil y una formas de deseo y pasión que despiertas en mí. El único problema no previsto es que dentro de mis planes amarte no está y te has empeñado en tirar mi ardua tarea abajo. Ya estás en mi mente, ya casi en mi piel y te prometo que comienzas a rondar por la fortaleza que a mi alma atesora. Estoy pensando en odiarte de nuevo.  Estoy pensando en besarte de nuevo.

Esos labios tuyos no son buen negocio. Pero esos labios tuyos me suben al cielo y de vuelta al infierno.

No se tiene opción sana, si te odio te amo y si te amo te odio. Como podrás darte cuenta, seguirás viviendo en mí. Es que eres mal negocio y yo no tengo puntos intermedios. Es que o me gustas o simplemente me enamoro.

Esos tus labios son veneno. Son una mal negocio. El final puede ser fatal: enamorarme de ti.