Tú tan cerca y yo tan lejos

0

Hace un año me dijiste que Inglaterra estaba cerca, mencionaste que un avión, una maleta y un posible año me alejarían de ti; no supe qué responder, sabía que uno de tus muchos sueños era y sigue siendo viajar. Simplemente te dije que estaba bien y que hicieras lo que hicieras te apoyaría, aunque muy en el fondo una parte de mi comenzó a extrañarte.

En parte porque un año consta de trescientos sesenta y cinco días y a mí sólo me quedaba uno y un poquito de otro a tu lado; en parte porque cuatro meses habían pasado demasiado rápido y no había sabido decirte que además de gustarme, quería, bueno quiero quererte. Decidí darte un abrazo aprovechando que nos encontrábamos solos, y dijiste que sólo era una probabilidad.

39045-Long-Hug

Un mes después de aquella despedida, te vi aparecer por el blanco pasillo que tanto resalta el color de tus labios, no supe si era yo, pero enseguida volví en mí para notar que no se trataba de un sueño o una alucinación, lentamente te acercaste, dos hola y un adiós; pensé que Inglaterra se hallaba lejos, al igual que tú y tus ganas de estar cerca de mí.

Después de algunas mañanas del fresco y agradable viento de Enero, nos hallamos solos, con un poco de temor me acerqué, hablaste del futuro y una vez más de cómo éste te quería lejos de mí; reiteré mi apoyo y un nuevo abrazo se hizo presente. Pensé que huir era la mejor opción para alguien que no gusta de las despedidas.

Hace ocho meses que las dudas se habían escapado por una pequeña rendija que ambos abrimos, entre libros, amigos y tus lindos vestidos, me olvidé de aquello que tanto me atemorizaba; entre abrazos, miradas y uno que otro beso, reparé aquel momento en que ya no quería quererte, mejor dicho, ya te quería, sin importar los riesgos que implicaban apostarle tanto a semejante empresa.

couple-love-summer-talking-warm-Favim.com-82541

Una terrible y cálida mañana del mes de Abril, perdí sin saberlo, algo más que una parte de mí, ignorando todo lo que antes había acontecido, decidí ignorarte; había entendido que los riesgos que corría eran bastantes, que sin importar la extraña forma en que te quiero y la poco común manera de quererme que me tienes, era mejor huir antes de que el dolor fuera más fuerte.

Ayer se hicieron quién sabe cuántos días desde que hablé contigo por última vez, en aquella ocasión nadie habló sobre el futuro, ni de cómo éste nos tendría lejos por tanto tiempo; ninguna oración nos dio esperanzas de que sólo fueran probabilidades, ninguno supo que seguiríamos queriendo querernos, tampoco supimos que nos queremos como es debido, pero sin querernos todavía.

Y es que poco importa que nos ignoremos, si cada que nuestros ojos se encuentran las cosas siguen siendo iguales.