Tu misteriosa poción

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Debo confesar que hay sombras en mi querer que me siguen a todas partes. Sombras que me advierten, que juegan sorpresivamente con mi mente y me hacen querer correr a la velocidad de la luz de este querer, el que me provocas tú. Yo no sé cuál es tu poción de amor, yo no sé qué es lo que contiene…

A veces cuando siento que puedo respirarla, creo saber elementos que la componen, ansiosa por querer conocer el núcleo de este poder mágico… Ese maldito poder mágico que me hechiza cada vez que te siento venir a mi piel, cada vez que tus palabras entran a mi mente, a mis pensamientos más escondidos y los descubren, entran en forma de canción, de poema, de manos que toman mi alma, la tocan y la acarician, manipulando todo dolor.

Mudándolo quién sabe a qué lugar… Pero en ese momento, el poder de tus palabras, hacen que toda duda se convierta en algo sin sabor. Cuando me siento capaz de descifrar tu malvado plan de enamoramiento y doblegación de mi ser, busco; busco exhaustivamente cómo fue que lo lograste, que yo cayera tan fácil en la misteriosa receta de tu amor.

Te miro… Y me doy cuenta de que no es tan difícil. Está justo enfrente de mis ojos. Justo ahí. No tengo que indagar más. Eres todo tú… La combinación perfecta para que yo me derrita lentamente y me convierta en cientos de mariposas revoloteando alrededor de tu cuerpo; para que descifre tu fórmula al contemplarte al lado mío. No tenía que esmerarme buscando la trampa donde inconscientemente, sin darme cuenta, yo había caído.

Dos ojos tan lindos, que me hacen sentir que descubro el secreto de la vida mirándolos. Que siento que me arrojan brazas a la piel cada vez que por alguna banalidad, los veo tristes. Una voz que amo escuchar, que me tranquiliza como sedante en mis momentos irracionales. Unos brazos que me dan calor, cada vez que siento el frío de la soledad o la frustración de un sueño lejano. Una boca que me dice que hay distintos tipos de paraísos y que uno, está formado por el contorno de tus labios.

Un corazón que está enganchado al mío, anclado, fusión reforzada cada vez que me tomas la mano y que hacemos de nuestra existencia una sola. Una persona. Tu persona. Tu ser. Eso fue… Esa es la composición de la ya no tan misteriosa poción. Eso fue lo que me enamoró.

Lo que me convirtió en una feliz y loca embrujada, lo que ahora por ti, yo soy.