Todo chico malo sale en busca de un ángel… Yo ya encontré el mío

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Hay momentos que se vuelven indescriptibles, sucesos que son irreconocibles. Esto sucede cuando mi amor es encerrado, cuando mi amor no entiende que sus horizontes son tan inmensos. Cuando mi amor existe, arde y es indomable, mi amor es cuando sonríe mientras pasa la noche. Los momentos de felicidad son los que hacemos al compartir, al vivir y dejarnos fluir, al entregarnos, sin oponer resistencia.

Descubro que estoy enamorado de ti cuando me miro al espejo y me percibo irreconocible, entonces soy sincero y un tanto sensible. En los tiempos modernos sé que no te voy a prometer amor eterno, pues tarde o temprano la relación sólo será quizá algo pasajero o tal vez un sentimiento eterno. Yo no quiero tener lamentos, por eso me entrego en el momento, contemplando tu belleza, disfrutando de tu presencia, pensando distraído, sintiéndome distinto en cada instante, matando el frío sombrío de la soledad.

El tiempo ha pasado y es como si el coqueteo se ha vuelto mi estilo de vida, pues con un beso tuyo olvido mis carencias. A veces pensaba que el amor no era algo mío y los días pasaron encontrando en tu dulce mirada una sensación de escalofrío, que prendía una flama que se encendía ahora mismo. Amor cuando estoy contigo nada es complicado, pues me siento libre, eres la luz de mi agujero, eres el grito que lanzo al mundo entero cuando pienso cuanto te quiero.

Hoy vuelo con mis frases para que descubras que no es normal cuando me emociono por que tu amor me hace libre, tan sólo déjame verte, intenta enamorarte de este demente que esta de frente, pues poco a poco en tus hermosos ojos veo que es algo inminente. Hoy le escribo a mi amor por ti, a mi amor loco, a mi amor de una vida o un minuto.
Gracias por estar en mi vida, por compartirme lo que te hace una mezcla de mujer y niña que para mí te vuelve perfecta, no se te hace raro que por ti, yo me obsesioné, pues pintar sonrisas en tu rostro es la mejor de mis pasiones. No es normal cuando reacciono con nervios cuando vienes, pues me arrullas en tus brazos alejándome de mis días de melancolía.

Tu amor impulsa mi pluma y yo sólo escribo lo que guardo en mi mente, intentando enamorar lo que hay en tu corazón latente.