Tienes que dejarlo ir…

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Era un día lluvioso, un día gris, mi alma no encontraba el consuelo que necesitaba, estaba hundida en un abismo, la oscuridad se apoderaba de mí, el frío me abrazaba y la soledad era mi única compañía, no había ni una mínima chispa de luz que me alumbrara, esta vez no había salida.

Y así pasaron algunos días… Hasta que caí en un profundo sueño.

Y ahí estaba yo, en medio de la nada y frente a mí una enorme habitación con un letrero en la puerta que decía: «Tienes que dejarlo ir». Y para ser honesta el miedo se apoderó de mí, dejándome helada, indecisa, no sabía si entrar, puesto que no sabía qué encontraría ahí adentro y entonces mágicamente el letrero de la puerta cambió y ahora decía: «No seas cobarde, enfrentame»,  entonces el coraje me invadió, decidí entrar y me encontré con algo bastante etéreo, una sala de cine con una sola butaca, justamente en medio de la sala.

Caminé hasta ahí, tomé asiento y la película comenzó, por un instante pensé que sería algo agradable, pero entonces en la pantalla aparecieron mis peores recuerdos, aparecieron sólo los malos momentos de toda mi vida, haciéndome recordar aquellos amargos y tristes momentos, trayendo el llanto con ellos. Sentía como si me estuvieran bombardeando, como si lo único que quisieran fuese hacerme sufrir, destruirme y hundirme todavía más de lo que ya estaba hundida y entonces ocurrió una epifanía, en la pantalla apareció un texto:

«Esto es tu pasado, son los recuerdos que más te duelen, pero ¿sabes algo? tal y como la palabra lo dice, es algo que ya pasó, que ya superaste y son la más grande prueba de lo fuerte que eres y que has caído mil veces al abismo, pero de todas has logrado salir. Si tú decides salir de esta sala es porque vas a dejar todo esto donde debe estar, en el pasado y no en tu presente, pero si decides quedarte, no habrá manera de ayudarte otra vez , te vas a quedar hundida en tu propio abismo… Ya no tendrá remedio, al aparecer la palabra <<Fin>> en la pantalla, tendrás que tomar una decisión, quedarte aquí sufriendo o seguir soñando».

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Tomé una gran bocanada de aire, sequé mis lágrimas, me levanté y me dispuse a caminar, ahora entendía la primera frase de la puerta, sabía que tenía que dejarlo ir, al ir caminando tenía ganas de voltear una vez mas hacía atrás, pero aguanté y no lo hice, al llegar a la puerta me detuve unos segundos para reafirmar la decisión que estaba tomando, cerré los ojos, suspiré y dije entre dientes: «Adiós»… Abrí la puerta y salí, al dar unos pasos más sentí como aquella pesadez que llevaba cargando durante años, al fin me dejaba descansar.

Sonreí y volteé a ver aquella habitación, observaba cómo se iba cayendo a pedazos, hasta que desapareció por completo, no quedaron ni los escombros y ahora no sabía a dónde ir, estaba en medio de la nada, como en un desierto. Cuando de pronto vi cómo se habría un hoyo frente a mí y aparecieron también una pala, una linterna y una soga, me acerqué al hoyo, que parecía ser bastante profundo, tomé la linterna, lo iluminé y me llevé una gran sorpresa al ver lo que había en el fondo…

No lo podía creer… Era yo… ¡ERA YO! Y supe que si tomaba la pala era para tapar aquel hoyo. pero conmigo dentro…

Y  si decidía tomar la soga, era para sacarme de ahí…