Temor a la oscuridad

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Para mi sobrino, de siete años.
Que hace poco lloró porque no encontraba a su perrito y pensé en lo frágil que
es un corazón a su edad. ¡Tal vez podría ayudarle a salvar otra batalla!

Yo hubiera dado todo por saber
acerca de esto…esta es información valiosa.

Si tú temes a la obscuridad y el
baño parece verse muy lejos en la noche, esto te servirá. Yo le temía a la
obscuridad y a lo que se escondía entre las sombras

Quería vencer ese miedo y quien
sabe descubrir que se escondía en la obscuridad.

Lo había pensado muchas veces,
pero para que te digo que me atreví a intentarlo, simplemente me vi expuesta en
la situación.

Estaba recostada en mi cama, el
sol se estaba metiendo cuando…de repente, me di cuenta de que pronto me
quedaría a obscuras.

En mi habitación, sola y pronto
se metería el sol.

Me entró el miedo y me metí sin desvestirme a la cama y
esperé lo inevitable.

Observé mi cuarto atreviéndome
sólo a mover los ojos de una dirección a otra, dejando el cuerpo quietecito.

Mi vista estaba depositada en las
cosas que había en la habitación, observaba expectante esperando que en
cualquier momento escuchara sonidos o viera movimientos que me indicarán que
habían llegado esas criaturas que habitan en la noche.

Nada…no se veía nada, sólo se
escuchaba un ruidito constante, como si tocaran una puerta, era mi corazón
latiendo con fuerza y golpeando mi pecho.

Pum, pum, pum, pum, ¿lo escuchas? Se escucha fuerte, ¿verdad? 

Rápido giré mi vista de nuevo
hacia donde estaba el ropero, y nada todo igual. Observé un peluche que por la
falta de luz se empezaba a ver diferente, tomaba una forma extraña, pero
entrecerré los ojos y pude ver que nada pasaba. Rápido gire la vista hacia un
gato negro que de repente había aparecido, me di cuenta que era un suéter que
había dejado mal doblado.

Espera… hay una persona parada,
parece tener los pies cruzados, como si le hubiera dicho a mi corazón que
hiciera más ruido empezó a latir más fuerte. PUM, PUM, PUM, PUM.

 Me asusté y cerré los ojos, pero
escuche una vocecita, que se parecía a la mía, y me dijo: «Ven, vamos. Ya
viste que las otras figuras no eran ciertas, era la luz que confundía las cosas
al mezclarse con la obscuridad, y las hacía ver diferentes. Vamos, descubre que
es».

Abrí los ojos de forma rápida,
pero me tomé mi tiempo, mirando hacia enfrente, sin enfrentar con la mirada la
figura que estaba hacia mi dirección izquierda.

 -«Vamos».

 Me armé de todo mi valor y cuando
me disponía a girar mi mirada se oyó un ruido ensordecedor. Casi se me sale el corazón
por la boca. La persona se había desmayado. -«Bueno, desmayada no me puede
hacer daño esa persona, monstruo o criatura, cualquier cosa que
sea»-pensé. Me paré de puntitas, lento, muy lento avancé. Se le veía el
cabello, pero parecía muy flaco.

Un momento, ¡era un trapero!

 Casi me caigo yo también, pero de la risa y sorpresa.

 Volví a mi cama, más tranquilo.

 De pronto la poca luz que quedaba en el cuarto se desvaneció
y quedé a obscuras, no podía ver mi mano que había puesto enfrente de mis ojos.
Por fin el sol se había terminado de meter. El miedo tampoco estaba y dormí
profundamente.

Sabía que no había nada en la obscuridad, que eran sólo las
cosas que había en mi habitación, mi ropero, mi oso, mi suéter y un trapero
sólo que con poca luz mis ojos las podían llegar a ver diferentes.
No había
nada que temer.