Te prometo que llegará el día en que lo olvides…

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Te prometo que llegará ese día en que no sepas realmente si lo estás olvidando o es sólo que el recuerdo duele menos, llegará ese momento en el que te sorprendas gratamente porque ya no lo extrañas ni lo piensas como antes, ya no lastima como antes, incluso, olvidarás voltear a ver esa calle donde vive, no buscarás más su coche ni su mirada entre la multitud, no querrás lograr provocar una repentina y tan deseada casualidad en los lugares más concurridos por él; simplemente sólo llegará ese día, en que ya no sentirás más ese vacío en tu pecho al escuchar su nombre, ni ese retortijón en el estómago al verlo.

El mundo no se detiene por nadie y eso suele ser lo más triste, sé lo mucho que te gustaría que el tiempo se detuviera sólo por un instante, para permitirse comprender un poco esta circunstancia tan «extraña» y tan injusta; para lograr entender cómo es que existen personas que con tanta facilidad reemplazan a otras, sustituyen sentimientos y por el contrario, cómo es qué les resulta tan complicado respetar los sentimientos y emociones ajenas; entiendo que no exigimos que el sentimiento sea recíproco (aunque sería lo ideal, lo justo), pero al menos que sí exista un poco de consideración, porque uno nunca planeó enamorase de ellos.

Yo sé que lo más triste no es extrañarlo a él, sino extrañar lo que fuiste tú cuando estabas a su lado,  cómo te hacía sentir y te aflige el pensar en no volverte a sentir igual, pero sólo imagínate, si fuiste feliz con la persona equivocada qué tan feliz serás con la persona adecuada. Temo que por más que busques respuestas y ayuda en todos lados, difícilmente logres encontrarla si no la buscas primero en ti; no buscar el porqué  y  no entender las razones de muchas de nuestras situaciones, está bien.

En ocasiones la única persona realmente capaz de ayudarte eres tú, la respuesta está en tu interior, tú te conoces, tú sabes quién eres, lo que sientes, lo que necesitas y quieres; realiza un análisis interno, reflexiona un poco, toma conciencia de la situación y actúa pronto.

Debo decirte algo estimada lectora: Estar revisando sus últimas actualizaciones en Facebook, en Twitter, sus fotos en Instagram, su última conexión en WhatsApp, fotos de ustedes juntos, sus mensajes más lindos, escuchando canciones de desamor, estar esperanzada por ese mensaje o llamada que posiblemente nunca llegue, etcétera, todos los días y a cada momento, no te ayudará en lo más mínimo; al contrario, sólo te despertará sentimientos negativos, te atormentarás, te hará sentir nostalgia, incertidumbre, quizá hasta miedo, ansiedad y por ende, dolor.

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Sabemos que recordar es volver a vivir, así que en ti está la decisión, sólo tú sabes cómo aliviar o al menos cómo hacer este proceso más pasajero y suavecito. No, no te prometo que será fácil, de hecho no lo es, pero aquí no se trata de ir rápido, se trata de no parar, sea cual sea el ritmo, tómate tu tiempo, sólo no dejes de avanzar.

Aprender a disfrutar y sobrellevar el dolor es una habilidad «rara» que no todos conocen, pero que puedes experimentar. Olvídate de los viejos recorridos, emprende nuevos caminos que te lleven a nuevos destinos. Ayúdate ti misma, no permitas que te roben esa luz y paz interior así de fácil, acércate a tu alma y deja que el tiempo haga su trabajo. Todo pasa  y ésta no es la excepción… ¡También pasará!

Y cuéntame… ¿Cómo era él?– Preguntó él con sutil curiosidad.
¡Era atractivo y muy inteligente!– Contestó ella orgullosamente.
¿Inteligente? No lo creo, no te hubiera dejado ir…