Te dejo ir… porque ya no quiero sentir más frío.

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Te dejo ir, amor, y esta vez es muy en serio. Tengo un nudo en la garganta y con lágrimas en los ojos te lo digo. Ya fue suficiente de tanto dolor, ya fue suficiente de tantas heridas. Hoy te dejo ir y sinceramente ya no sé si quiero que regreses. Te dejo ir porque hace tiempo ya buscabas tu libertad y mi tonta ilusión no quería soltarte.

Te dejo ir, porque el que creas que me amas ya no basta. Busqué tantas razones hasta por debajo de las piedras, para mantener la esperanza de que esto mejoraría algún día; que todo sería nuevamente bello, como alguna vez lo fue. Te suelto con los brazos muy extendidos, esperando que vueles demasiado lejos… tan lejos que mis ojos te pierdan de vista de una vez por todas. Te libero de mí, de las promesas, te libero de los sueños que alguna vez construimos juntos.

Te dejo libre al viento, para que de un soplido desaparezcas. Te libero con todo lo que tú significas: con mi esperanza, con mis deseos, con mis ilusiones, con mis ganas de un futuro para los dos. Llévatelo todo, absolutamente todo. Llévate los recuerdos y llévate también esa parte de mí que te amaba.

Ya no pretendo tambalear como tantas veces lo hice. Ya no dejaré la puerta de mi corazón abierta con la esperanza de que regreses. Ya no. Te dejo libre, como tú lo deseas… te dejo libre para que encuentres tu felicidad, que claramente ya no está aquí a mi lado.

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Vuela lejos, muy lejos. Ya no dudes si debes volver. Ve a buscar a otros planetas todo aquello que no encontraste en mí. Busca las respuestas que yo no pude darte. Encuentra todo aquello que mereces, todo aquello que no me involucra, todo aquello que sin duda te hará muy feliz.

Esta vez ya no se trata sólo de mí, de mis ganas de ya no amarte. Ya no se trata de palabras que digo por decir, para intentar hacerme  fuerte.  Ahora también se trata de ti. Se trata de ya no confundirte más, de alejarme yo también para que arregles el desastre en tu mente y te decidas a volar tan lejos hasta que las alas se te cansen.

No puedo dejarte ahí en la puerta, con un pie dentro y otro fuera.  No puedo seguir permitiendo que me devuelvas las esperanzas y de nuevo me las arrebates. No digo que seas una mala persona, no digo que buscas herirme a propósito… pero tampoco cuidas el no hacerlo. Ya vete de mi pecho y cierra bien la puerta, yo me encargaré de limpiar aquí dentro, donde tantos destrozos dejas, pero por lo menos… no hará más frío.

 

Escrito por: Mayeli Tellez