Te convertiste en mi querido ausente

0

Siempre he creído que durante las noches pasan las cosas más extraordinarias, desde una increíble idea hasta las conversaciones más sinceras. A partir de ti, confirmé ésa pequeña teoría mía. Nuestro vínculo iba más allá de una simple amistad y menor a una relación amorosa, cosa que mantuve presente en toda nuestra relación. De igual manera lo hice con el conocimiento de que eras, fuiste y siempre serás ajeno.

Hubo algún momento donde fuiste libre y creí en la posibilidad de tener algo más allá contigo que aquellas noches maravillosas. Muchos pensarán que intervenía lo sexual, pero no, lo tuyo y lo mío era más una atracción mental. Tal vez no estaba enamorada de ti, tal vez lo estaba de tu mente. Por ésa razón me era más difícil entender lo nuestro.

En algún momento ambos estuvimos enamorados, pero tú no eras libre y cuando lo fuiste sabías perfectamente que lo nuestro nunca funcionaría, jamás podrías hacerme del todo feliz. Aunque me negué a eso por un tiempo.

Yo me creía capaz de hacerte feliz como ninguna otra, pero algo en mí constantemente me decía que no éramos el uno para el otro. Así fue, mi intuición no se equivocó y al estar tú libre no te fuiste conmigo, te habías enamorado de alguien más.

Te guardé un poco de resentimiento un tiempo, después sólo me dediqué a extrañar ésas noches infinitas que ya jamás se repetirían.

soledad

Escribí muchas cosas para ti, algunas te las leí en esas noches, otras me las guardé para mí y la siguiente es la única carta escrita para ti. Te convertiste en mi querido ausente.

Querido Ausente:

Debo confesarle, que aquellas noches de eternas conversaciones, ahora las siento lejanas, como lo siento a usted. Encantadores fueron aquellos momentos en los cuales desconocía el sentimiento de extrañarlo, sus ausencias no existían, usted era mi diario así como yo el suyo.

No es ningún secreto para usted que sus ojos desde siempre me han parecido fascinantes, mucho menos el haberle escrito algunos versos, muchos de ellos al decir verdad. Sólo le he mostrado algunos, aquellos que no ponen al descubierto mi sentir más profundo.

Sus desvelos pertenecen a alguien más, eso lo sé muy bien y no es algo que me atormente. La vida es así y nuestro tiempo de coincidir en este camino no ha sido el más afortunado. Lo que si me atormenta es ese sentimiento inspirado por usted, porque tomando en cuenta lo anterior se ve muy claro que corazón podría quedar roto.

Pero los afectos son así, se dan sin pensar, ellos tienen vida propia y aunque uno no quiera dejarse atrapar por su poesía, acaba cediendo porque es inevitable no caer en las redes sentimentales. 

Ahora volviendo al tema de su ausencia, le digo que me pesa en mis días, mis tardes y mis noches, se extraña su presencia como si hubiera estado conmigo siempre, pero eso no es así, han sido algunos meses nada más. Y ahora véame aquí, confesándole todo esto simplemente porque le echo de menos, porque me dio la gana decirle estas cosas tan sin sentido y con todo el sentido para alguien que extraña a un ser querido. Sí, porque le quiero más de lo que me gustaría decirle.

Usted se encuentra en un lugar especial de mis afectos, no me propuse colocarlo ahí simplemente sucedió.

Perdone todo este atrevimiento pero usted ya forma parte de mis pensamientos, no me deje únicamente con eso, quiero su presencia de vuelta.

Sin embargo, no pretendo causarle problema alguno, en esta vida ya existen demasiados, usted y yo no nos convertiremos en un problema para el otro.

No le pido gran cosa, sólo que lea esto en donde ya le he expresado demasiado, no haga suposiciones sobre nada, aférrese a las letras aquí escritas por más confuso que le parezca y por último tengamos una charla entre nos, de esas capaces de iluminar nuestras noches más oscuras.