Supe que no eras para mí…

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Supe que no eras para mí el día que te vi llegar y no sentí esa emoción que nace al ver al ser amado. La sensación de vacío y melancolía me invadían más que cualquier otro sentimiento. Mis días se tornaban grises, ya no me hacía feliz el tenerte a mi lado, me sentía atormentada, triste, frágil.

Recordé cada uno de nuestros momentos, momentos llenos de tanto amor, que ahora no comprendo el porqué se esfumo, se fue. Me pregunte a mí misma: ¿Qué pasó?; miles de veces, hasta que llegué a la conclusión de que el amor es como una planta, hay que cultivarlo a diario, con el más mínimo detalle.

¡Hay que hacerle saber al ser amado, que es amado y no sólo un ser! De lo contrario se perderá el amor que nace al siquiera mirarse. No hay nada como tener a tu lado a alguien que te haga sentir pleno, que te enseñe a percibir de mejor manera la vida, no hay nada como tener a nuestro lado al amor de nuestra vida.

Fue tan difícil llegar a esa conclusión que en muchas oportunidades no quise aceptar, que el amor se estaba terminando, me dolió más que una fractura, pero menos que el dolor de perder a un ser querido, fue tan difícil que aún no lo asimilo, aún me parte el alma.

La frase: Nada es para siempre; no me consuela, al contrario me entristece, pero no lo hace más que tu indiferencia…