Standby

0

                                   
¨Me da vértigo el punto muerto, y la marcha atrás, vivir en los atascos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiar de los semáforos. Me arruinan las prisas y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la linea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales sobre los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido. Parado frente al mar mientras el mundo gira…¨
Siempre en estado de espera.

Podría decirte: Hola, te quiero. Podría hacerlo, pero no debería. Podría cerrar los ojos y vivir una vida, dos quizás o todas las que el viento me ofrezca; y después de haberla recorrido y haber buscado cada esquina, cada detalle, cada momento, cada recuerdo, cada polvo, cada desconocido, cada significado, cada boca.. después de haberla vivido, no habría calmado mi sed de ti. Como de una buena cerveza. Como de un vaso de agua. Podría conjugar un ¨hola¨ con mis labios y otras mil cosas con mi mirada. Mi pupila podría dilatarse, y delatarme, deleitarte al fin y al cabo. Deleitarme. Quizás debería echar una carrera con el destino para ver quien te alcanza primero; no amigo, esta vez ganaré yo. Y podría alcanzarte, apostaría por mí misma si esa regla valiera en el juego. Todo o nada a una baraja de posibilidades. Podría llegar y chocar contra ti, escuchar una risa, aunque quizás escuche una replica, una queja, un grito, un silencio… y en eso momento debería abrazarme a tu cuello. Entonces debería decir ¨hola¨, aunque no podría. Podría llevarte a la arena, a la sal, o a una tormenta, a la lluvia, a la cima de una montaña, al frío o el calor. No me importaría ninguna de las variaciones. Pero nunca calmaría las ganas de beberte lentamente. Ninguna ráfaga de viento podría apagarme, ni una gota de agua calarme. No existiría el frío, de eso estoy segura. Seguramente hundiría mis dedos en tu pelo, y acariciaría tu cuello hacia mí, marcando la dirección adecuada. Puede que no fuese adecuado. Podría caer un meteorito, quien sabe, en el momento adecuado. Podría no decir nada y abrir tus labios usando los míos de palanca; y tú podrías acariciar mi espalda. Te hablaría del destino, aunque no crea realmente que exista, pero lo haría existir. Comentaría el sol que hace, o qué bonito es aquel nubarrón, ¡vaya calor! o tengo frío…, a que altura se encuentra el sol y cuando saldrá la luna; observaríamos el punto intermedio entre ambos momentos. Te llamaría idiota, no esta bien sobrealimentar tu ego. Anque sepas que no me faltan palabras para hacerlo. Intentaría incordiarte con mis manos, hacerte reír, atravesar con mis dientes tu piel. Y después de cada beso un mordisco, con suerte algo de sangre. No pretendía dejarte sin ella, claro. Podría besar tus párpados, mejillas, frente, cejas, barbilla, lóbulos, nariz y cuello. Podría seguir la pista de tu piel hacia el sur. Podría escaparse un suspiro y seguirlo una sonrisa. Quizás jueguen al pilla pilla en tu rostro. 

Podría vivir mil vidas construidas de recuerdos. 

Pero no debería.
Aunque siempre, podrás acompañarme en la única que me queda.