Solía ser el amor de su vida…

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¿Sabes? Mis manos frías aún te extrañan, aún buscan tu calor. Mis labios se han secado al igual que mis ojos… Todo se congeló dentro de mí, incluso las ganas de intentar regresar a ti. No diré que la vida se me acaba, o que después de ti ya no me queda nada. No diré que las ganas de vivir se me han acabado y que mi felicidad se ha estancado. A decir verdad, este dolorsito en el pecho algunas veces me sirve de motor para buscar nuevas razones, nuevas esperanzas.

He llegado a preguntarme qué fue lo que hice mal, a grandes rasgos, si acaso yo fui quien estropeó todo. A veces te culpo a ti y un pequeño hilo de odio me recorre la garganta… Pero al final siempre concluyo que la culpa fue de los dos, o que la culpa fue de nadie.

Prometiste estar siempre conmigo, prometiste amarme a pesar de todo, prometiste que jamás podrías amar a alguien igual… y esas promesas se rompieron en el momento en que tu sonrisa ya no me pertenecía, cuando surgió de ti el primer suspiro que no era dedicado a mí, cuando tus ojos se reflejaron en otros y tus labios temblaron al besar otra boca. No te culpo por enamorarte de alguien más, es sólo que, hubiese preferido simplemente que aquellas promesas no hubiesen existido.


Y ahora heme aquí, tropezando con recuerdos e ilusiones. Tratando de saber cómo fue que todo llegó a su fin y entendiendo que saberlo no ayudaría en nada. Y trato de explicarme que son los ciclos que se involucran en el hecho de vivir y que incluso las más grandes tristezas tienen su razón de ser. Saber todo aquello ayuda a tener fe en que las cosas mejorarán, pero sin duda la presión en el pecho no desaparecerá instantáneamente.

Me alegra que ahora estés feliz, es lindo saber que alguien se dedica a hacerte sonreír todos los días. Sé que ahora hay quien te aconseje, quien te consuele y quien te impulse a dar lo mejor de ti, como solía hacerlo yo.


No te deseo el mal… al contrario, realmente espero que permanezcas contento y enamorado. Y aunque realmente desearía que me extrañaras, al mismo tiempo sé también que por algo todo terminó. Fui el amor de tu vida y tú fuiste el el mío también; ese amor que te marca, que te enseña, que sabes que jamás podrás vivirlo nuevamente y de la misma manera. Aun con el tiempo, la distancia y las circunstancias, guardaré un bello recuerdo de ti en mi mente y pondré en práctica todas las lecciones que a tu lado aprendí. 
Gracias por haberme permitido entrar en tu vida y gracias por haberme dejado salir de ella si lo que venía era sufrimiento.

Y aunque llegará el momento en que deje de amarte, el cariño hacia lo que fuiste para mí, permanecerá en mi mente por siempre.

Escrito por: Mayeli Tellez.

2 COMENTARIOS

  1. Me gusta lo que escribes y cómo lo haces, me identifico con tus escritos en muchas cosas, principalmente por esa forma intensa en que nos entregamos al amor y que, aunque hemos salido heridas, somos capaces de desearle el bien a esa persona que para nosotras fue especial.