Sin distancias, sin espacios

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Hoy me dí cuenta que te quiero demasiado, que tengo miedo y me duele dejarte estos meses.

Me acostumbré a ver a diario tu sonrisa, verme reflejada en esos hermosos ojos verdes. A las cosquillas, las cenas en casa. Los abrazos de buenas noches y esos besos que tienen la fórmula perfecta de ternura para erizarme la piel.

A tus bromas para hacerme el día y sacarme una sonrisa. Tu paciencia y tu extraña forma de cuidarme y protegerme de mí misma para no hacerme daño.

Me llena de nostalgia el no tenerte para escucharme a diario. Que aunque no digas nada o tal vez no entiendas de lo que hablo, siempre estás atento, me brindas tu apoyo y das tu opinión.

¿Cómo acostumbrarme a no tener algo tan hermoso? Tus palabras, tu aroma, sentirme protegida en tus brazos. ¿Cómo dejar algo que me hace tan feliz?

Es complicada la distancia, estar separados del ser amado. Sin nunca olvidar que no estamos atados, pero que el apoyo que te brinda esa persona jamás podrá ser reemplazado.

A veces nos cuesta trabajo aceptar el amor que realmente merecemos, cuando llega esa persona que nos hace sentir fuera de este mundo, es difícil comprender como alguien puede querernos y aceptarnos aun con todos nuestros demonios. Que te brinde lo mejor de ella sin esperar nada a cambio. A eso, le llamo verdadero amor.

Un amor sin ataduras, sin distancias, sin espacios. Estar con esa persona que nos complemente, por elección, para compartir nuestra felicidad y a quien abrazar en los malos ratos.

Es difícil encontrar este tipo de amor y una vez que lo encontramos, que lo sentimos, es aun más complicado tener que dejarlo… Aunque esto sea por un tiempo.

Estar separados, con una gran distancia de por medio, es un reto… Pero sé que lo lograremos.

Porque me devolviste la ganas de vivir, de volver a confiar… De sentir.

Te quiero y puedo decir que ya te extraño… Pero aquí en mi mundo, mi corazón paciente te estará esperando…

Sin distancias, sin espacios.