Sin arrepentimientos…

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Dejemos de pensar en el “qué hubiera sido si…”; es normal que esta frase aparezca cuando en nuestra vida, ocurre una situación en la cual el resultado nos desagrada, nos hace infelices; por ende ocasiona que salgamos de nuestra zona de confort y empecemos a cuestionarnos hasta el más mínimo detalle, esto se intensifica cuando no hay una explicación, no hay un cierre, no sabemos qué fue lo que sucedió.

De que nos sirve viajar y vivir en el pasado, culparnos por tantas cosas que hicimos, por lo que  dijimos y por lo que no. Al hacerlo solo nos lastimamos más, la herida tarda más de lo que debería en cicatrizar, constantemente le abrimos; es como si añadiéramos unas cuantas gotitas de limón.

Si, sé que no es fácil, que todos nuestros amigos y personas cercanas nos dicen cosas como estas, o incluso peores, como “sal y despéjate” “conoce más personas”, y claro lo dicen porque nos quieren ver mejor, les importamos, pero  no están en nuestros zapatos, ¿cómo voy a salir y despejarme?  primero que nada, no quiero salir; no quiero hacer nada, y, aunque esté en un lugar diferente, mi memoria viene conmigo. No me voy a poder distraer, incluso si lo logro por un minuto, me toparé con alguna cosa que me recuerde el dolor… lo cual inmediatamente me hará querer volver a mi espacio, ¿conocer más personas? ¿cómo? si no me puedo sacar de la cabeza a una, no puedo pensar en ninguna más.

Sin arrepentimientos. Al comenzar este duelo no lo vemos así, pero en realidad, como el popular dicho nos explica, las cosas pasan por algo, y por algo no pasan… él hubiera no existe. Jamás, aunque duela en el alma, podremos volver al pasado y encontrar ese momento exacto, modificar los detalles que nos hubiesen gustado  y haber hecho las cosas distintas; porque si bien en el presente tenemos una nueva oportunidad y sabemos cómo actuar, qué mejorar, eso es ahora… el pasado seguirá intacto, ya no habrá forma de corregir ese error; error porque lo percibimos como una equivocación, no es así, en ese momento era todo lo que queríamos.

Recordemos con alegría los capítulos que están formando una bella historia, nuestros recuerdos, nuestra vida. No olvidemos a todas las personas que han formado parte, ellas nos van moldeando… aun si alguna de ellas ocasionara un huracán y dejara un gran desastre a su paso, daño que puede ser duro de afrontar, pero el paso del tiempo hace que nos demos cuenta que ese pequeño gran remolino no es tan difícil de limpiar. Llegará el día en el que sintamos que no podemos más, y, entonces, veremos que podemos con todo.

 Vivamos el pasado, pero no en el pasado.