Simplemente soy una mujer… Motociclista

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No importa quién soy, cómo soy, ni cómo me llamo… Puedes llamarme motociclista, piloto, copiloto, mochila, parrillera o cualquier adjetivo que me quieras poner. Porque de todas formas mi naturaleza es estar arriba de una motocicleta como protagonista o actriz de reparto.

Desde siempre, a partir de la primera vez que subí a una moto, mi corazón se mueve al ritmo de los pistones, mi cuerpo se acelera al ritmo de las revoluciones; soy de esas mujeres que te hablan de carretera, de anécdotas del camino, de amores prohibidos y también correspondidos.

Tengo la belleza de las flores, la fuerza de las montañas, el ímpetu de las tormentas, soy única, soy yo misma; una ingeniera que construye su vida, arquitecta de su propio destino y verdugo de mis propios tormentos, soy anormal, una loca despistada, que se pierde entre los vericuetos de los caminos, mujer alfa que siempre digo lo que pienso y lo que digo lo sostengo, poderosa y potente arriba de mi caballo de acero, orgullosa de mi ser, mujer y gitana rodando por la vida, juzgada por ser libre, porque no tengo miedo.


Tengo la belleza de la luz, de la estrella más brillante de tu firmamento, soy tu sueño y tu peor pesadilla.

Soy la osadía hecha mujer simple y llanamente: soy motociclista.