Sigo siendo yo, aunque quizá un poco distinta…

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Sigo siendo yo, en un espacio diferente al mío. Sigo siendo yo, con algunas tristezas retenidas en las pestañas y un par de amarguras reposando en mis mejillas.

Sigo haciendo lo mismo de siempre en mi habitación, me puedo encontrar escuchando música, escribiendo o haciéndome tonta con el celular, bailando, leyendo o pensando en todo lo que me ha ocurrido y en lo que haré.

Sigo siendo yo, con el mismo miedo de caminar sola a casa, pero darme cuenta que llevo ya bastante tiempo haciéndolo y seguro quienes me conocen desde hace más de ese tiempo, saben lo mucho que me costaba… y aunque aún prefiero hacerlo en compañía, son contadas las veces, pues suele no quedarme más opción.

Y Sigo siendo yo, pero un tanto diferente. Mis sonrisas siguen siendo francas, pero ya tienen un sentido. Mis lágrimas siguen siendo el reflejo de lo que siento, pero ya sé cuándo y por quién debo derramarlas.

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Sigo siendo yo, con una capa extra de madurez, experiencia y seguridad, y sin embargo, siempre necesitada de un abrazo de mamá y papá, de alguien sincero que me haga sentir que todo estará bien.

Sigo temiendo al olvido y al mismo tiempo olvidando a quienes no me dejan nada bueno. Sigo con mi manía de mover rápido las piernas cuando estoy desesperada o ansiosa, de morder mis uñas cuando menos me doy cuenta, de comer dulces a la hora que sea, de frotar los pies con mi cobija para antes de dormir, de organizar mis últimos bocados de comida, de ser despistada y a veces torpe, de regalar sonrisas a personas desconocías, de ayudar siempre que tenga la oportunidad…

Soy yo, y lo sé cuando me miro al espejo, cuando me dedico una sonrisa o cuando mis labios serios me piden inmóviles una motivación. Quizá de lejos y en una plática vacía pueda parecer muy diferente, pero si te acercas y hueles mi piel, si me miras a los ojos, si tomas mis manos… Verás que soy la misma.

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Verás que mi sonrisa no ha cambiado, que mis hoyuelos en las  mejillas seguirán ahí, que me sigo poniendo roja cuando algo me apena y que mis besos siguen siendo suaves y cálidos. Que sigo amando con locura.

Y aunque esté más sola que nunca, aunque llegue a preguntarme qué hago aquí… Sé que sigo siendo yo, viviendo, creciendo, amándome y aprendiendo a amar con más fuerza, descartando de mi vida a quienes no supieron quedarse y a quienes no les intereso permanecer conmigo.

Sigo siendo yo, pero ahora con más ganas de comerme al mundo, con más ganas de amar y expresarme cuando lo crea necesario.

No dudes ni un sólo momento si sigo siendo la misma, porque si has llegado a dudarlo, probablemente seas tú quien dejó de ser importante para mí.

 

Escrito por: Mayeli Tellez