Sentirnos especiales

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La posibilidad de enamorarnos muchas
veces la juzgamos por lo que la otra persona tiene que ofrecernos, por lo que podemos
recibir y por lo que se hace por nosotros, pero no hacemos una pausa para
pensar en que los detalles que nosotros también tengamos con esa persona serán
el motor que encienda el amor. Pareciera que las personas buscan obtener amor y
sin pensar siquiera en dar motivos para que se enamoren de ellos.

 ¿Cómo se puede esperar algo maravilloso,  sin depositar fuerzas y esperanza en ello?

Los detalles pierden fuerza y el
amor también.

En las acciones que realicemos
para hacer sentir bien el otro está el comienzo de todo.

…Quiero escuchar un piano tocando
para mí.

Sentirme dueña de las rosas y
tener una estrella para contemplar que me hayan regalado.

Ver la bufanda que alguien
tejió  para mí.

Y tener los brazos de la persona,
que no importa cómo me sienta me abrace, para sentir mi alegría completa, o mi
tristeza dispersarse.

Quiero ser la inspiración de alguien
y  las letras de quien se hablé. Quiero
ser las ganas de que alguien me vea cuando llueve, en la noche o en la tarde
que se acaba, cuando el sol se despide con un color único.

Quiero sentirme especial.

No lo he recibido aún, pero me
gusta imaginar que hay personas haciendo eso por alguien más.

Que no muera lo que nos hace humanos; el equivocarnos y amar pensando al principio que fue un error,  pero sabiendo al final que nos hizo
especiales.