Reflexiones junto a la ventana

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Aquí estoy junto a la ventana sosteniendo una taza de té caliente, lo único que me reconforta últimamente.
Miro hacia afuera y a pesar de que me rodean edificios, me quedo embobada mirando y soñando cómo es la vida de los demás a través de sus ventanas. Me quedo quieta por un minuto y me pregunto: Y si fuera al contrario, ¿cómo me verían las familias, de quienes me imagino sus vidas?

No hace mucho tiempo que verían a través de mi ventana, a una pareja enamorada, cariñosa, juntos todo el día, irradiando amor por todos los rincones. Y de golpe, un día sólo me verían a mí, andando de un lado para otro por mi diminuta casa: pensativa, perdida, ensimismada, abatida, desconsolada y llorando… Se preguntarían qué me pasaría, por qué estoy triste, pero al ver que a través de la ventana, ya no ven al chico que la besaba, que la rodeaba entre sus brazos, entenderán entonces el motivo de mi dolor.

No quiero que me vean como una chica frágil, triste y desprotegida, pero es así como me siento ahora. He perdido a la persona más especial que había en mi vida, la que me llenaba y me complementaba. Aquella persona que cuando me besaba hacía que el mundo se parase, sólo estábamos él y yo. Y tanto quise conservar esos momentos de “solos tú y yo” que te até fuertemente, te llegué a anular porque sólo te quería para mí. Pensaba que así te haría feliz, que así, te quería más, pero me equivocaba por completo.

Y llegó el terrible día en el que soltaste de golpe tu cuerda que te ataba y te liberaste por completo de mí.

Ahora no tengo suficientes días en mi vida para pedirte perdón. Perdona por haberte querido tanto que te absorbí por completo, perdona porque no supe quererte como te merecías, perdona porque te produje dolor al amarte tan intensamente. Mis lágrimas no dejan de caer sobre este papel, me arrepiento tanto del daño que te hecho, que no sé si algún día llegaré a perdonarme y sé que me pesará para el resto de mi vida.

Ojalá me hubiese dado cuenta de tu dolor, hubiese evitado tu sufrimiento, pero ahora ya es tarde, muy tarde para intentar solucionarlo. Has decidido liberarte por completo, de buscar tu propio camino, y sólo me queda desearte que seas feliz, porque te lo mereces.

Es tan duro dejar marchar a lo que más quieres en tu vida, y más duro saber que se marcha porque lo quería demasiado, tanto… Que le hice daño.

Ahora miro a través de mi ventana, intentado imaginar que soy parte de la vida de las familias que observo. Todo lo que era mi mundo ha desaparecido, me he quedado vacía, sin nada, sin vida, y necesito sentir que de algún modo puedo formar parte de ellos.

Me aconsejan que sea el momento de encontrar mi camino, de encontrarme a mí misma para poder seguir adelante. Y llevan toda la razón, tengo que independizarme y conseguir mis propios logros. Pero lo que más deseo en estos instantes es salir corriendo hacia a ti y abrazarte.

Volver a sentir el calor de tus abrazos, tus reconfortantes besos, sentirme viva a tu lado.