Reencuentro contigo…

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Reunión.

Hoy volví a tu casa, aquel lugar al que me negué a ir mientras estuvimos juntos y en el que terminé por casualidad una tarde de diversión. Las cosas han cambiado desde esa última vez que nos encontramos entre las infernales risas de la amistad.

Esta vez iba con la persona más importante de mi actual vida y tú estabas con ella.

Sinceramente no me sentí mal, estos días lejos de ti han sido maravillosos, aprendí a quererme y estimarme, por eso sentí valor, el suficiente para no retractarme; no es sencillo superar una herida, aunque tampoco planeaba agonizar diario. El camino a tu casa fue breve, ¿y cómo no? Entre tantas cosas maravillosas, la mejor fue tomar su mano y andar.

Llegamos, nos miramos y sonreí de esa manera olvidada por tu culpa, vi en tus ojos la chispa de ilusión que antes mostraste, cuando me conquistabas a la antigua. Subimos a jugar vídeojuegos los tres, y, ¡Oh, sorpresa!, ella estaba dentro. Puedo jurar que sentiste tensión en ese momento, pero me tocó ser la madura de esta historia.

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Saludé como si ella fuera la mujer única en tu vida, a mi mente no vinieron los recuerdos antaño y tú suspiraste a manera de alivio. No pude creer lo que vi ante mí: Ella era idéntica a mí.

El cabello, la ropa, la risa, aquellas pecas que tanto decías querer estaban en su rostro. Su andar, cada milímetro de mí que odiaste después se ofrecía ahora en versión pervertida. Ella estaba llena de lo que no tenía, de vicios, de malas palabras y de aire, su cerebro vacío me hizo sentir diferente, porque mientras tú la besabas con tanta intensidad yo moría de risa.

¿Esto querías? Una versión mía tan a tu manera que asustara, una versión de mí que sólo tú comprenderías, a la cual llamar «tuya», sin temor a equivocarte, porque son tan parecidos que simplemente no se ven defectos. Y me alegra saber que encontraste quien calzara a la perfección la zapatilla que tenías en tu posesión, porque a mí jamás se me ocurrió probármela siquiera. Me da gusto ver a la mujer que tiene «todo» siendo una contigo…

Y me alegra más que seas feliz sin que haya tenido que hacer, mas que dejarte ir.