Quiéreme libre

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Libertad.

Una vez escuché que el amar nos hace libres, puede que tuvieran razón. Aunque no sé bien si he sentido la libertad ni si he experimentado ese tipo de amor. Estoy casi segura de que sólo damos vueltas al mismo tema, que no se que es el amor ni porque todos lo ansían. Quizás nadie lo sepa y sea el sentimiento mas mezquino y egoísta que podamos albergar, el más posesivo e iluso. Quizás no nos brinde la libertad si no que nos ate las cadenas. Nos ata a otra vida paralela que decide si guiarnos por un buen camino o acabar con ella. Tal vez deba cambiar nuestro concepto de amor y de libertad, y puedan compenetrarse sin dejarle espacio a nuestras dudas.

Una vez escuché hablar de la libertad en compañía, de la libertad en sí como la facultad de las personas para actuar según su propio deseo en el seno de una sociedad organizada y dentro de los límites de reglas definidas. Pero hay reglas.

No hay fórmula, creo que la libertad en sí misma se siente libre al ser quien es y significar lo que para tanta gente significa y para otros tantos no. No se refiere a soledad, total independencia, ni habla de frialdad o corazas que nos separen del mundo y de las lanzas que nos arrojen los demás. No se refiere al rechazo ni a la actitud de ser humano fuerte. No habla precisamente de la individualidad. Se refiere a lo que para cada uno le haga adquirir un sentido, puede referirse a compañía, claro, o a soledad si disfrutas del vacío, puede referirse a la pasión estrictamente o la protección de aquel que le confiere sentido.

Puede haber libertad en dos manos desconocidas y extrañas que se conocen y se palpan. Podemos encontrar la libertad saltando al vacío, ya sea metafóricamente o desde un avión a gran altura. Los hay quienes la encuentran en un pincel, en teclas de ordenador, en cuerdas acariciadas por las yemas de sus dedos o un trozo de plástico, y hay quienes la buscan en diferentes labios.

Puedes liberarte al hablar, al gritar, al cantar, al recitar, al susurrar, e incluso al guardar silencio significando este mismo más de lo que muchos creen. Y puedes despertarla al despertar, al cerrar los ojos, al disfrutar del frío o el calor, del tacto de la arena bajo tus pies, del césped mojado, de las cosquillas, de los mordiscos, del sabor y el sonido del viento, de la montaña y su tranquilidad. Conozco a aquellos que la encuentran en el egoísmo y otros muchos que la encierran en el altruismo.

 Los que la sienten entre barrotes, aquellos que imaginan que la sienten, los que le dan vida cuando ya nada la tiene. Conozco a quienes dicen amar y dicen ser libres, a los que aprenden a serlo en los brazos de un segundo duranto solo un segundo, los que la sienten con cada orgasmo, cada beso, cada roce y cada mirada.

Los que se respiran antes de respirar una bocanada de aire fresco. Los que se sienten y se ansían.  Los que se atacan con los dientes y viven una guerra íntima con final esperado. Aquellos de los que oí hablar alguna vez y aquellos de los que hablo más de alguna. A los que defienden lo que puede que para mi signifiquen dos simples palabras, doce letras polifacéticas. A los que creen sentirla al compartir su propia vida sin fallarse nunca a sí mismos o entregarse al completo. A los que no se pierden.

Aquellos que saben arañar sin dañar y ser arañados sin sentir dolor. Aquellos que saben morder de la forma más dulce y besar los lugares más inesperados. Y aquellos para los que ¨libertad¨ y ¨amor¨ comparten significado, que naciendo del mismo punto son iguales y tan distintas, siendo iguales y tan complementarias. Aquellos que conocen la complementariedad a la vez que la individualidad. Que no pierden su identidad por conocer otras tantas. Que improvisan. A los que comparten y besan lunares, pero no se pertenecen

Amor.

Puedo asegurar en estos renglones que no puedo dar una definición del amor que agrade a todos los ojos que atiendan a estas palabras, no puedo acotarlo, definirlo, trazarlo ni tocarlo. No puedo delimitarlo. Pero ya lo poetizó Suso Sudón: ¨No hay formula, es metamorfosis y consolidación de los principios. El amor es madurez a través de la inocencia, crecer y menguar al tiempo, habitar todas las edades. Joder que no, no hay formula; no existe la manera,el número, la palabra que defina su esencia. Concreción abstracta de un rayo de luz.

El amor no existe a pesar de ser lo único verdaderamente auténtico¨.

Amémonos como cada cual considere que debiera amar, pero amémonos libres.