Querida socia… Hoy he decidido hablarte de mujer a mujer

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Esta carta es para ti y sé que la leerás porque tienes la fabulosa costumbre de espiarme… Te lo agradezco porque me haces sentir más importante todavía. Y espero que no te ofendas con mis palabras, pero hoy he decidido hablarte de mujer a mujer.

Querida socia, te respeto como la mujer que eres y no te hablaré con palabras ofensivas. Tampoco pienso pelearme contigo porque soy una dama. Sin embargo, considero importante explicarte que él es lo más importante en mi vida. Yo lo quiero por encima de todo y de todos, discúlpame si dudo que puedas amarlo igual.

Sé que lo persigues puesto que es el trofeo que no has podido obtener, y quiero que sepas que él no es un objeto… Él es un hombre en toda la extensión de la palabra, es un hombre con cualidades sorprendentes, por lo tanto a él se le conquista día a día con detalles con amor, con comprensión.

Sé también que cuando le hablas de mí, lo haces con desprecio y no te culpo, yo también detestaría a la mujer que está con el hombre al que yo amo. No obstante, nada es gratuito en esta vida y él está conmigo por ser quien soy, obviamente tú no puedes ser como yo.

He de decirte que no te odio, él es como un tsunami tan abrazador que cualquier mujer se enamoraría de su sonrisa, yo lo conocí con muchas amigas, lo acepté así y he aprendido a no darle importancia, ¿estás segura de que podrías hacer lo mismo?

Tú lo quieres y no pienso peleartelo, insisto en que no es un hueso ni un trofeo ni un objeto. Yo pienso hacer algo mucho mejor, ser siempre yo misma, la mujer que lo ama, la mujer con la que quiera estar.

Debes saber que él es un alma libre, que nadie es dueño de nadie, que amar significa acompaña y no poseer. Él no es mío ni de nadie pero yo soy su compañera, su confidente, su cómplice, su amiga, su amante también... No queda lugar que puedas ocupar.

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Yo simplemente lo comprendo en los momentos de ira, lo escucho cuando está triste, me quedó a su lado en silencio cuando quiere estar solo, lo acompaño en sus alegrías, lo apoyo en sus proyectos, le ayudo en sus tareas diarias y disfruto con el los momentos más simples y absurdos que nadie más podría entender.

Yo le amo simplemente, y así es como le hago desear estar conmigo… Tú mi querida socia, no haces más que enojarte por lo que implico, tú juegas sucio metiéndolo en tu cama con trampas y ni así logras nada… Yo hago que él sea quien desee estar conmigo en cuerpo y alma… Yo juego limpio.

Aun así, si un día se aburre, si un día se marcha como la mujer que soy, lo dejaré marcharse sin pedirle nada, y si algún día decidiera correr a tus brazos, no voy a peleartelo, porque lo amo más que a nada en el mundo… Lo único que quiero es que sea feliz…

Por último te digo, mientras él me quiera a mí… Seguiré defendiendo mi amor con la fuerza misma del amor… Y tú pobre socia, date la vuelta y levanta la cara… Que te doy un consejo de mujer:

Ten  un poco de dignidad y aparta la mirada.