Quédate

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Y te vas,  vuelves y aquí me tienes.

Y me gustas, aún con tus idas y vueltas, con tus dimes y diretes, con tus miles de manías y tu único gran defecto: No quedarte.

¿Y si te quedas? Te invito, no es caro y además sé querer.

¿Y si te quedas? No es difícil, es sencillo y no hace falta nada, porque te quiero, porque me quieres, también lo sé.

No te vayas, no te alejes… No es imploración, es un consejo, un consejo que nos conviene a los dos. ¿Y si te quiero más? Puedo hacerlo, sé hacerlo y sé que tú también.

Puedo caminar contigo por las calles que caminas solo, o puedo escuchar las mismas canciones mientras nos quedamos dormidos. Si quieres puedes elegir las películas que veamos, pero yo elegiré la comida; juntos podemos ir a conciertos, a las fiestas de los amigos y a cenar a lugares bonitos.

Aún tenemos tiempo, aún estamos a tiempo. Tu mamá me querría y a tu papá le caería muy bien, sería buena amiga de tus hermanos y jugaría con tus sobrinos. Sería la persona que siempre quisieron para ti, y lo mejor, le caerías bien a toda mi familia, mi mamá te amaría y mi papá simplemente asentiría.

Aún podemos, aún queremos. Iríamos juntos a las bodas de los amigos, a las fiestas familiares; juntos planearíamos viajes, paseos de fin de semana y haríamos cosas que siempre quisimos hacer.

Quédate. No te vayas. Voy a ser la mejor novia que pudiste tener. No seré celosa porque sabré lo que tengo y sabré que me quieres; no, no te prohibiré nada, porque no eres mi propiedad, sólo compartimos nuestras vidas, y no, no seré egoísta, podrás salir con tus amigos, podrás llevarme si quieres, podrás ir solo también, pero no te enojes si un día los celos me ganan, entiéndeme, trataré de ser razonable, te dejaré tener amigas, pero recuerda: nuestra relación habrá nacido de una amistad.

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Quédate. Soy buena onda. Me gusta escribir y escribiré de ti, te gustará y querrás leerme siempre aunque a veces lo niegues. Aunque cuando leas esto no estés seguro de si es para ti, pero sí, lo es.

Quédate, como aquel fin de año, que me dijiste que no te ibas, que me querías y que después simplemente se te olvidó. No te culpo, ¿tienes miedo? Yo también, pero yo prometo que si te quedas, seré la mejor persona para ti, no aparentaré nada, te querré con más ganas y no te arrepentirás de saber que te puedo cuidar siempre, que te puedo querer siempre, que puedo ser para ti todo lo que tú eres y serías para mí.

Quédate…

Yo me quedo.