Porque sí te puedes casar con tu mejor amigo. “La infidelidad es una sombra”

0

Hubo un tiempo en que estuve a favor de la infidelidad, pero tenía 20 años, un novio formal y muchos chicos que me gustaban, no podía terminar a mi novio para poder estar con el otro chico y a los seis meses hacer lo mismo; finalmente sólo me gustaban y era eso, no quería conocer a su familia ni caerle bien a su hermana, sólo quería estar con ellos y tener un rato agradable.

Debo decir, que a pesar de que mis experiencias con el amor han sido intensas, sigo sin poner en primer término la fidelidad, lo que daña verdaderamente las relaciones es lo que la antecede, es el coqueteo, es la conversación, el piropo, la mirada malintencionada, las salidas, el café, los mensajes, las llamadas, pero ante todo, es el deseo de querer estar con alguien más. Lo que taladra tu mente, es la idea de saber que mientras tú pensabas en que ropa te pondrías para gustarle mucho ese día, él o ella están pensando en que perfume van a usar para gustarle a otra persona.

Resultado de lo que yo hacía,  decidí que era mejor comprometerse con la lealtad que con la fidelidad, porque yo lo había hecho, yo había buscado el pretexto, yo había mentido, yo había puesto en silencio mi celular, yo había estado con los nervios de punta y la angustia en el pecho por el miedo de que me cacharan. Confesaré que no lo hicieron, o por lo menos nunca me lo dijeron.

Pero a mi mejor amigo sí lo cacharon y le encontraron algo tan evidente que definitivamente no podía negar lo que había pasado, no tenía donde meter la cabeza y lo que era peor, no se arrepentía, se le había caído un gran peso de encima que en contraste con los sentimientos de los infieles él no sentía. Él pedía perdón, sólo porque no habló con la verdad y porque no terminó la relación cuando lo debió de haber hecho, ella debía hacerse cargo de su 50% de responsabilidad dentro de su relación. Ella debía cargar con su error, ¿su error? Creer que el amor es para siempre.

-namorados-casais-emo-fake-imagens-tumblr-nutella-cute-delicia-candy-brushes-photoscape-by-thata-schultz020

Yo sabía que debía llevar conmigo con ese lastre, indirectamente yo fui la culpable de que llegara esa ruptura, sin embargo, era algo inevitable, yo fui sólo la válvula de escape, él quería vivir otra aventura.

Pero no fue tan fácil vivir con esa sombra, ella le seguía llamando y enviándole mensajes, cada uno más desgarrador, era una parábola de sentimientos, cada mensaje comenzaba con mucha furia se iba ablandado hasta ser sumisa y después de no recibir lo que esperaba repuntaba en más furia. Después llegó el chantaje, hasta la amenaza de suicidarse, entonces pensé que realmente había un problema, no por lo que hubiéramos hecho, sino porque ella basaba sólo su vida en él.

Así que decidí que eso debía parar, no lo iba a poner a elegir ¿quién querría una mujer con tan baja autoestima para su mejor amigo?,  así que le di un plazo para que fuera a hablar con ella y le hiciera ver que lo suyo se había acabado, no porque él quisiera estar con alguien más. Era porque simplemente no quería estar con ella.

Derivado del drama anterior, comprendí que definitivamente la lealtad era importante, pero más importante, es forjarte un futuro sin imaginar a nadie a tu lado, es volar y hacer tus sueños realidad, sin esperar que lo comparta alguien; sin embargo, si llega alguien y desea compartirlos y mejor aun, tú estas dispuesta a compartirlos, entonces cuando toda esa magia acabe no te costará trabajo desprenderte de lo que ya no quiere estar contigo.

Simplemente agradecerás por esos buenos tiempos y emprenderás otra vez tu camino.