Porque si te puedes casar con tu mejor amigo. La cruda moral

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Llego el día de la cita, él me había dejado escoger el lugar y como buena amiga no escogí un lugar caro, sólo uno acogedor que nos dejara escuchar nuestros grupos favoritos reproduciéndolos a través del canal de YouTube; siempre empezábamos escuchando lo que habíamos descubierto o bien nuestras rolas favoritas, aunque fueran viejas y debo reconocer que tiene buen gusto para seleccionar a sus grupos consentidos.

La cerveza fluía, era negra, espesa y muy pegadora para las 10 de la noche ya tambaleaba para ir al baño, pero estaba prendida, la conversación con él era muy divertida, siempre supo cómo hacerme reír a carcajadas, la noche siguió transcurriendo y no habíamos tocado el punto de su novia y de mi ex novio, para qué incumbir en la vida amorosa del otro, estoy segura que a él no le importaba mi ex novio y mucho menos a mí su novia, por lo tanto dejamos que la música y la cerveza fueran nuestros acompañantes.

Terminando “tragos de amargo licor” interpretada por Carla Morrison, nos dijeron que debíamos abandonar el lugar, caía una fuerte lluvia lo que nos obligó a correr por la calle de Regina esquivando a otros trasnochadores, buscando un lugar que nos quisiera acoger, pero todo estaba cerrado, afortunadamente mis papás tenían la costumbre de irse de vacaciones al pueblo de mi madre, no importaba qué fecha o día fuera, ellos se iban y nos dejaban a mi hermana y a mí la casa para fiestas entre semana, las cuales nunca faltaron, eso sí los invitados eran selectos y nunca hubo destrozos.

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Le propuse que la siguiéramos en mi casa, no había problema, seguro mi hermana llegaría más tarde con otros amigos por si pensaba que no era correcto, hay que recordar que buenas costumbres él siempre tuvo y el respeto a las casas ajenas eran parte de su repertorio de valores, yo lo tranquilicé, le dije que no había problema, él dormiría en la sala.

Llegamos en taxi, pasamos a la tienda por más cerveza y estábamos listos para seguir la fiesta, platicamos un largo rato, la bebida había hecho sus estragos y empezamos a platicar de cosas que le dolían, había perdido a su madre seis meses antes y seguía viviendo su duelo, sentía culpas y quería externarlas, las sacó conmigo, era lo menos que debí haber escuchado, finalmente era mi mejor amigo.

Seguimos con LeRoux a todo volumen, después con Camera Obscura y ahí fue cuando nos empezamos a mirar de otro modo; quise terminar la velada con un beso en la mejilla, pero él no dejó que terminara así; mi hermana no llegaba y estábamos solos, no había nada que nos pudiera detener, nos dejamos llevar por el  momento con los ojos cerrados y besos sabor a alcohol, era un impulso que teníamos reprimido. Me confesó que le gustaba desde hacía mucho tiempo, confesé que no lo había pensado de él, pero que ese momento a mí también me gustaba.

Cuando desperté en la mañana, esperaba ver su cara a un lado de la mía, estaba avergonzado y se fue antes de que amaneciera, yo no creía lo que había pasado, no recordaba su cuerpo sobre el mío, no sabía porqué había sido tan tonta y me había dejado llevar por sus besos, aquella amistad de años la había echado por la borda por un momento de confusión; seguro él sentía lo mismo.