¿Por qué el padre nuestro dice: Hágase tu voluntad…?

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-¿Por qué el Padre Nuestro dice: ‘…Hágase su voluntad en la tierra como en el cielo…’?-

-No hijo, el Padre Nuestro dice: “…Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo…”-

-¿Y por qué dice así?-

-Porque la voluntad de Dios es que la gente viva sin miedo, que no haya peleas ni mentiras, ni robos, ni hambre, que la gente sea buena y viva en paz unos con otros y así es en el cielo, cuando pronunciamos esa oración, pedimos que en la tierra se viva como es en el cielo.-

-Pero yo así vivo.-

-Sí hijo, tú eres un niño que no dice mentiras, que no toma lo que no es suyo, que obedece y no pelea y así vives conforme a la voluntad de Dios. Si cumples con tus responsabilidades en la escuela, eres respetuoso con tus Maestros y tus compañeros, si ayudas a quien lo necesita y eres compartido y amable con todos, entonces vives conforme a la voluntad de Dios. Si todos nos conducimos conforme a la voluntad de Dios, esta vida y este mundo se parecerá un poquito al cielo.-

-Entonces ¿esto es el cielo?-

-No hijo, la vida es muy bonita para quien sabe vivirla, pero estoy seguro que el cielo debe ser aun mejor, sin enfermedades, sin prisas ni preocupaciones, sin nada malo, sólo vivir en gracia, estar cerca de Dios.-

-¿Y Dios está cerca de mí?-

-Sí hijo, siempre, si te portas bien, si haces tus tareas, entonces Dios se contenta con eso y está cerca de ti y en todo te va a ir bien, siempre, con la ayuda de él.-

-¿Y cuando me enfermo?-

-Dios está más cerca de ti todavía cuando te enfermas, cuidándote y auxiliándote para que sanes pronto.-

-¿Por eso siempre me alivio rápido?-

-Por eso hijo, porque Dios te auxilia y gracias a él sanas pronto.-

-Mmm, que bien, me gusta que esté cerca de mí, y de ti y de todos.-

-Reza hijo, siempre y así siempre estarás cerca de Dios, vive de acuerdo a su voluntad y su palabra para que nunca te alejes de él.-

-¿Y en la noche que te quedas así…, nomás viendo, estás rezando?-

-A veces hijo, pero a veces estoy nada más pensando.-

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-¿En qué?-

-Mmm, pues en muchas cosas hijo.-

-¡Qué raro eres!-

-Sí hijo, yo soy así, que no te extrañe.-

-Sí…, ya sé…, cuando te quedas así, nomás viendo, estás pensando en las cosas que escribes.-

-Sí hijo, a veces.-

-¿En los cuentos que escribes?-

-Sí hijo, muchas veces pienso en los cuentos que escribo.-

-Una vez la Maestra nos pidió un cuento del periódico y tú me diste el de unos que vivían en una montaña, que tenían un templo y sacerdotes.-

-¿Te acuerdas? ¿y te gustó?-

-Sí, pero lo que no me gustó es que hablaba un poco de la guerra, porque un guerrero los mató.-

-Y no te gusta la guerra.-

-No, ¿por qué no escribes mejor cuentos de Dios?-

-¿Te gustaría hijo que escribiera un cuento de Dios?-

-Sí, me gustan mucho las cosas de Dios, ir a misa y todo eso.-

-Está bien hijo, voy a escribir un cuento acerca de Dios.-

-Naa, se te va a olvidar, a ti todo se te olvida, hasta tus medicinas.-

-Jajaja, no hijo, te prometo que no se me olvida, mañana mismo te escribo un cuento o algo que hable de Dios.-

-¡Qué bien! Yo creo que a Dios le va a gustar que escribas un cuento de él.-

-Yo espero que sí hijo.-

-Y cuando vaya a misa le voy a decir que escribes cosas de él.-

-Muy bien hijo, esperemos que le guste. Ya, es hora de dormir, reza un Padre nuestro y ya te duermes.-

-Sí, ándale, reza conmigo-

Padre nuestro que estás en el cielo…

 

LIC. MARCO A. GONZÁLEZ J.