Polos opuestos, ¿se atraen?

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Hace unos días llegué a la conclusión de que tengo más cosas en común con una rebanada de pastel que con mi novio.
Y es que no sé si les ha pasado, pero no coincidimos en NADA.
Si yo digo negro, él dice blanco y viceversa. No me malentiendan, lo adoro como a nadie, en verdad. Pero a veces intento contarle algo y parece que le hablo en francés. No conoce las bandas que me gustan y las que a él le gustan me producen náuseas. Nada que ver los géneros musicales, así se las pongo.

Aborrezco la catsup en mi pizza y él no come pizza si no es con catsup, es más, parece que come catsup con pizza mejor dicho. Fanático a mas no poder del orden y ¿yo?, yo la mujer más desorganizada de la vida, nivel guardo toda la ropa en un mismo cajón; mientras él tiene todo acomodado por tipo, color, temporada, etc.

Me leo un libro en 3 días y a él le presté uno hace mes y medio y nada, que se ve divino de adorno y empolvado en su librero. De más chica me empeñé en aprender sobre fútbol para tener tema de conversación con los hombres y realmente me llegó a gustar ese deporte, pero ahora me topo con un fanático del tennis y no del soccer y pues ¿qué creen? Claro, que no entiendo una papa partida por la mitad sobre tennis… Pero me estoy esforzando (les juro, es el deporte más complicado del mundo).

Mientras su trauma son las películas de Rambo, Rocky y esas cosas, yo me desvivo por el cine de arte y sus producciones que al final no te queda claro si entendiste bien el concepto del filme o te estás creando una trama totalmente distinta en la cabeza.

A couple on the beach with sunset background

Me queda claro que no tenemos ni el color de los ojos en común, ¿pero saben qué? Son esas pequeñas (o grandes) diferencias las que me vuelven loca por él. Porque siempre hay algo que debatir y mucho que aprender de él y de sus gustos tan peculiares. Porque si yo digo negro y él dice blanco, me explica detalle a detalle por qué diablos es blanco. Porque si yo le cuento sobre mi libro favorito, me escucha con atención y trata de comprender porqué es que necesito la primera edición de ese texto en mis manos.

Porque si vemos un partido (o como se diga) de tennis y nota mi cara de confusión, intenta de mil maneras explicarme lo que está ocurriendo y yo les juro que trato de entender.
Sea como sea, sea blanco o sea negro, sea soccer o sea tennis, producciones de Hollywood o cine de arte, el amor que nos tenemos no va a cambiar y las ganas de aprender el uno del otro día con día, tampoco.

Y aún enlistando mil y un cosas en las que nos diferenciamos, al final de cuentas coincidimos en la más importante: estamos locos el uno por el otro.

Y quizás a veces no nos entendemos del todo, pero ¿a besos? A besos queda todo más claro.