Perdonando al amor…

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Existen sensaciones que nos atrapan, sensaciones plasmadas en función al tórrido romance entre papel y lápiz, forjando en cada hoja una expresión de arte; de eso se trata esta emoción, una sensación que arde cuando descubres que emana de tu interior y es que luego de tanto tiempo te sientes listo para abrirle nuevamente la puerta al amor.

El tiempo ha transitado, has comprendido que el perdonar es un acto de bondad no tan irracional, es una pasión como símbolo de acción que limpia una vieja herida. Entiendes que hay historias sin comprender, el silencio es una distancia que se asume y que te ampara como un pecado sin remordimiento.

La gota de rabia poco a poco se seca, sabes que no se trata de ir y buscar, ya sólo es cuestión de esperar, de esperar aquella señal con la que la vida te sorprenderá y es que una mirada bastará para saber que la persona indicada ha
llegado, esa chica o chico que romperá tus más poderosas barreras, te tocará tan profundo que el escuchar su voz palpitará suavemente tu alma.

Es normal sentir algo de miedo, es algo que suena loco, pero créeme… es cierto. ¿Hace cuánto que no prestas atención al mundo de una persona que te rodea?, ¿recuerdas la sensación que te provoca la magia del cortejo?, algo que te aseguro habías olvidado hacer con el paso del tiempo. Rosas, poemas, canciones… buscarás todo el tiempo mirarla o mirarle a los ojos será y tu mejor pasatiempo, y es que no habrá nada mejor que el tono de su voz, un llanto, un te quiero, un hasta luego, un por qué.

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Caricias, besos y abrazos serán tu mayor adicción, el compartir tu vida con la suya puede ser tu mejor inversión, has perdonado al amor, después de tanto llanto se ha disipado el dolor, sueñas con
esas manos que inquieten el latir de tu corazón.

En cada rose tu piel enchinándose a merced del placer, hoy después de tanto le gritas a Dios y al destino que estás listo, listo para enamorar y entregarte como nunca lo habías hecho, corriendo el riesgo de volver en pedazos, pues algunos románticos dicen que todo aquel que se entrega por completo, corre el riesgo de volverse
incompleto. Y ese es un riesgo que vale la pena correr, ese es el secreto que se vende, ese instante de placer.

Alcance la paz, mataron el lado sombrío de la soledad, un día mi mente me habló y me dijo: camina libre mientras tu corazón palpita y se desnuda;

 es ahí cuando enfrente un par de hermosos ojos me hicieron ver una feliz realidad.