Perdona, te he llamado «cariño»

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He caído en la tentación de llamarte por teléfono, quería que estuviera desconectado, porque aún me duele hablar contigo, pero en el fondo anhelaba oír de nuevo tu voz, esa voz que siempre me tranquiliza, y he sentido un profundo alivio al sentir que descolgabas el teléfono.

No me hace falta preguntarte cómo estás, tu voz te delata, noto que lo estás pasando mal, que sigues confuso, que no hallas aún el camino de tu vida por el que me dejaste. Querías un cambio, tomar tus propias decisiones y para ello me alejaste de tu vida. Ahora empiezo a comprender que necesitas encontrarte y para ello, debo darte espacio y tiempo.

Me siento frustrada porque ya no encuentras en mí la compañera que iba a tu lado en el camino, siempre he estado para lo bueno y no tan bueno. Siempre nos hemos complementado, nos compenetrábamos, nos entendíamos con sólo la mirada, pero hemos llegado a un extremo en el que ya sólo existía uno, no dos personas que se amaban. Y es doloroso descubrir que ya no me necesitas, que no me echas de menos, y a pesar de ser tú quien me ha apartado de tu vida, no logras a llegar a ser feliz.

En cambio, yo estoy luchando por vivir, por hallar mi camino, me has dejado vacía, he vivido tu vida, te amé tanto que dejé de ser yo misma, y ahora que me abandonas, no tengo nada. Me levanto todas las mañanas para descubrir quién soy, para empezar a escribir mi vida en una hoja en blanco y empiezo a disfrutar de las cosas pequeñas que antes las veía insignificantes. Está siendo muy duro, pero comienzo a dar mis pequeños pasos, que para mí son enormes logros que voy consiguiendo.

Saco fuerzas de donde no las tengo para descubrir pasiones, para llenar mi vida de ilusiones y de emociones, me auto-convenzo de que estoy bien, que ya estoy asumiendo mi nueva situación de soledad, pero en lo más profundo de mi corazón te sigo echando de menos, te sigo amando, no puedo dejar de pensar en ti ni un solo segundo.

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Mi nuevo estado de mujer valiente y luchadora se ve empañado porque quiere seguir ayudándote, ser tu hombro para que llores, los oídos que escuchen tus penas y la voz que te anime para superar tu tristeza. No puedo dejar de preocuparme por ti, después del daño que me has hecho, no te guardo ningún rencor, aún te sigo queriendo.

Por todo ello, cuando me hablabas y te desahogabas por teléfono conmigo, se me ha escapado “cariño”. Por un segundo, sólo un segundo he olvidado por completo que ya no me quieres en tu vida, por un segundo he vuelto a la vida que tenía contigo, por un segundo he sido de nuevo tu compañera en el camino.

Te volvería a llamar «cariño» una y otra vez, para que ese segundo se transformase en minuto, ese minuto en hora, las horas en meses…

Y los meses en años, para culminar en toda una vida junto a ti.


2 COMENTARIOS

  1. Me has emocionado, a pesar d conocer d antemano td tu historia, no dejes de lado esa mujer valiente y luchadora, xq solo asi y cn el tiempo, le daras una vuelta de tuerca a esta experiencia tan dura, pero de la cual vas a enriquecerte como persona. Hace tiempo creia haberte perdido y a dia de hoy he recuperado a una mujer increible llena de vida y cn una fuerza arrasadora cn la q te vas a comer la vida. Ya lo sabes…pero te quiero!!

  2. Tú también me has emocionado con tus palabras, el hecho de que me veas como valiente y luchadora, me sigue dando fuerzas para seguir caminando, no es nada fácil, pero tenerte aún a mi lado, se hace más soportable. Y me alegro, que este cambio que ha dado mi vida, sea para haberte encontrado de nuevo, es tan especial volver a tenerte, y para mí es cómo si no hubiese pasado el tiempo, todo sigue igual. Tu también lo sabes…te quiero muchísimo!