Para ti, que ahora eres una extraña…

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Hola extraña, ¿cómo te va? espero que bien. Es un día especial ¿sabes por qué? porque quería sorprenderte. Quizá no entiendas el motivo por el cual te escribo, ni del porqué de todas estas tontas e ilusas palabras, la verdad es que sólo desahogo lo que por dentro me está asfixiando.


Aún no encuentro una explicación del porqué no he conseguido poder olvidarte, tal vez un día logre olvidarte o tal vez no, te hiciste parte de mi vida y conseguiste despertar lo que jamás nadie habría podido despertar. Despertaste en mi todos estos sentimientos que jamás pensé sentir por alguien.

Tal vez pienses que por pensar tanto en mi futuro, me olvidé de mi presente y ¡sí! tienes razón, pienso mucho en mi futuro, tanto que olvidé cosas importantes en mi vida, como tú; pero quiero que tengas presente que para tener un buen futuro hay que trabajar en el presente, y eso es lo que hago.

Sin importar cuánto tiempo transcurra, siento la necesidad de decirte que siempre serás mi primer amor, que cada que te veo mi corazón tiembla, que tu presencia provoca sensaciones en mi cuerpo, que sólo pienso que llegues por detrás me beses y me digas que me has extrañado, pero son sólo sueños guajiros.

No entiendo porqué todo sucedió de esta forma, para serte sincero, esto no era lo que yo quería, no era lo que yo esperaba. Yo nos imaginaba juntos, con nuestras peleas y reconciliaciones pero sobre todo queriéndonos, amándonos.

La última vez que te vi, recordé la primera vez que te besé. Fue un recuerdo bastante extraño, pero a la vez no era sólo un recuerdo, sino un deseo, un fuerte deseo. En ese momento quería abrazarte y besarte. Era como un sueño inalcanzable, era algo con lo que tenía que conformarme porque sabía que no pasaría de nuevo.

Si te hubiese tenido frente a mí, no habría podido resistirme a tal deseo, el deseo de besarte hasta quedarme sin aliento. Sé que te da miedo que todo vuelva a repetirse, y te mentiría si te dijese que yo no, pues lo que siento por ti me tiene sin control, y viéndote frente a mí, yo me desmoronaría como un mazapán.

A ti, que un día te dije que si moría y volvía a nacer te volvería a elegir, quizá eso siga en pie o quizá ya
no, no lo sé
; pero lo que sí sé es que no he dejado de sentir algo por ti, me dicen que ya te deje ir, pero ¿Cómo puedo hacer eso? si no te tengo conmigo, ¿cómo negarle al mundo entero que te quiero? 

Aunque vierta mil lagrimas sobre mi húmeda almohada no podré sacar todo lo que hay en mí, todo parece indicar que ya te has ido, pero yo me quede aquí, aquí abandonado, aquí olvidado, aquí en el mismo lugar donde me encontraste y en el cual me dejaste. Y tal vez te espere o quizá espere a que me encuentre alguien más, pero por el momento aún aquí sigo.

Sé que hemos hecho cosas malas, nos hicimos tanto daño que nos hemos orillado a odiarnos, pero, ¿y qué?, ¿no son esos los grandes amores? Siento de verdad todo lo que nos pasó, pero no creo que lamentar sea la solución. Tampoco es cuando tú quieras, ni cuando yo quiera, es cuando tú me quieras y yo te quiera.

Tu manera de hablar, tu manera de expresarte, ¡TÚ!, no sé qué es lo que me pasa; en días estoy bien y en otros días parece que ando con toda la depresión a todo lo que da. ¿Sabes?, después de tanto tiempo siempre quise volver a decirte TE AMO y pues sí, te amo, aun así con todas las veces que nos odiamos, aun así, con todos nuestros pecados, con todas nuestras risas y besos negados, aun así, te amo.

Si no volteo a verte quiero que sepas que es porque se me parte el alma al tenerte frente a mí y no poder tocarte, ni besarte, es algo que me rompe por dentro, algo que hace que se me doblen las piernas, siento que pierdo fuerzas y comienzo a temblar tanto, que apenas puedo respirar; perdóname por esas veces que volteé mi mirada hacia otro lado de manera grosera, pero…

no tengo otra opción, pues no tengo cara para verte.