Odiarte sería sentirte… Y ni eso ya mereces

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¿Que si te odio?… No, no te sientas tan importante,  no me generas ya ningún sentimiento,  ni bueno ni malo, simplemente no existes, no estás más en mí.

Es increíble pero real. Tú me defraudaste, ¿acaso lo olvidaste?, fue tan sorpresivo recibir ese golpe, podía esperarlo de cualquier persona, pero no de ti, supongo que siempre es así.

Al alejarte de mí, decidí dar vuelta a la hoja y poner un punto final. Hay que sacar fuerza de donde no la hay y tomar determinación, a ti no te importó cómo te superaría, tú estabas feliz.

Y ahora te preguntas cómo estoy, qué sucede conmigo o si soy feliz; te informo que sí, lo soy, más incluso que antes, cuando estabas conmigo.

También te preguntas si siento rencor hacia ti, o quizá odio… Y te diré algo al respecto, no es así; si sintiera odio por ti, estaría haciéndote un favor, ya que estaría pensando en ti y seguirías estando dentro de mí. Estarías en mi corazón y eso para ti sería un privilegio, te daría una posición que ya no te corresponde ni mereces.

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Deja de sentir ya, que aun mueves mi mundo y mis sentidos,  no te engañes ni te coloques en un pedestal que ya no existe. Tú mismo te encargaste de bajarte de ahí y decidiste exiliarte y continuar tu vida lejos de mí.

Ahora sigue así, encuentra tu destino, ve en busca de tu propio camino. No te preocupes por mi, no hay rencor, no hay ningún sentimiento negativo.

Deja de sentirte tan especial y disculpa mi indiferencia, tú la provocaste, no siento ya nada por ti y ¿odiarte?…

No, no te odio, en verdad no quiero hacerlo, porque hasta odiarte sería sentirte y ni eso ya mereces.

Por: Laura Calderón.