Nunca le falles a quien le importas…

0

Si bien es cierto que los seres humanos somos imperfectos y por ende nos equivocamos, es una realidad que estamos provistos de inteligencia y sabemos con certeza, qué es bueno y qué no lo es.

Entonces, ¿por qué dañamos a otros? ¿por qué defraudamos, fallamos y traicionamos?… Y me atrevo a generalizar porque todos lo hemos hecho, por lo menos alguna vez.

¿Es acaso que nuestra naturaleza tiene la culpa, y que simplemente es una justificación mediocre para resarcir éstas crueles acciones? Yo no lo creo.

Por favor, al caminar por la vida has lo que puedas por no fallarle a nadie, mucho menos a quienes te demuestren, que tu vida en la suya verdaderamente tiene un gran valor.

Trasciende pues, en correspondencia en estima con las personas que te rodean. A veces un simple «lo siento» no será suficiente. Si bien nos dicen, que no debemos guardar rencor, que no seamos orgullosos, que perdonemos, no es tan simple y es a veces un verdadero desafío hacerlo.

3

Pero no quiero hablar de las consecuencias, es más bien, adelantar el hecho y evitarlo. Muchas veces el «daño» se hace porque se piensa que si algo que tenga que decirse o hacerse, va a provocar un dolor en alguien, es mejor no decirlo o no hacerlo,  sin embargo, al no enfrentarlo provocamos un dolor mucho mayor.

Ser sincero, hablar las cosas a tiempo, expresar lo que se siente o piensa, no es tan sencillo como pareciera; casi siempre es más bien imposible hacerlo, es un reto y un riesgo que pocos se atreven a correr, pero siempre será mucho mejor hacer frente a las situaciones difíciles, tomar al toro por los cuernos y llamar al pan, pan y al vino, vino. Las cosas por su nombre, tan claro como son; y quizá no podrás evitar el sufrimiento de un tercero, eso será inevitable, pero te sentirás mejor siendo franco.

2

En la vida pocas veces tendrás el papel de malo… Está bien, serán muchas veces, pero procura al actuar, no ser sangriento; no provoques heridas de muerte, no asesines con saña relaciones ni propines golpizas a verdaderas amistades. Recuerda que el malo no siempre termina mal, pero a veces, sólo algunas veces, con suerte se le perdona.

Así que sé un personaje digno en tu vida siempre. Por favor, no defraudes, no falles, no lastimes, no traiciones nunca, por ningún motivo a quien te ama, quiere o aprecia. No lo hagas porque no lo merecen y mucho menos, lo esperan.

Se trata de que cuando te vayas de este mundo o desaparezcas del mundo de alguien más, se te recuerde con gusto y quizá aunque causaste un mal momento, siempre sabrán que fuiste digno y eso finalmente se sentirá bien.

Y recuerda algo importante: Un «lo siento» en muchas ocasiones no es suficiente y es entonces que lo lamentarás.

Por: Laura Calderón