Nosotros y la luna… Parte II

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Y bueno… Yo, yo sabía lo que estaba por venir, tenía un conocimiento preciso de lo que se aproximaba; algo dentro de mí me mantenía en calma, no sé si era porque no terminaba de entender lo que estaba pasando o si era porque en el fondo esperaba que al día siguiente, por la mañana, todo fuera diferente.

Cuando llegó la hora de estar sola en mi habitación, no pude aguantar más, simplemente me dispuse a sacar todo lo que traía dentro y para variar, pensé y pensé; normalmente en este punto se te ocurren las mejores respuestas para todo. Sabía que dependía de mí hacer que esto fuera diferente, así que mande un tonto mensaje, ya con la información procesada pero con los ojos húmedos, tu respuesta no llegó ese día, ni al otro; sabía que algo malo estaba pasando, empezaba a caer en la realidad y me enojé mucho contigo, estabas rompiendo todas nuestras tradiciones, estabas tan ausente y yo sólo necesitaba hablar contigo.

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Después de medio día decidiste que era momento de hablar o no sé; tu respuesta fue la más sutil y llena de cariño que pude haber leído, desafortunadamente no era la que yo quería, volví a romperme en ese momento, supe entonces que todo había acabado; ya no había mas nada de que hablar, simplemente terminó. Empezaron a pasar los días y la noticia ya se había hecho pública, nuestras amistades empezaron a preguntar por ti y el porqué de mi aspecto…

Debo decir que era deplorable, supongo que es uno de los efectos colaterales de las rupturas, me costaba mucho trabajo levantarme de mi cama y saber que no te vería como de costumbre, mucho menos iba a querer arreglarme, sin mencionar que mi llanto nocturno duró 3 largas noches. No te encontraba ni por error, no sé dónde te habías metido.

No sabía qué decir cuando preguntaban por ti, si volverías o qué… Simplemente decía que habíamos terminado, pero que no sabía cuánto duraríamos así. Luego llegó lo demás, mi desempeño en todos los ámbitos era pésimo; sonará exagerado, pero lo poco que podía comer era apenas una pequeña porción, mis calificaciones daban pena y a pesar de que me veía «tranquila», por dentro estaba rota al 100%. Con esto vinieron mas problemas, no quería hablar con nadie, sólo quería concentrarme en mí y pensar en qué fallamos realmente.

Sad and lonely girl crying with a hand covering her face (with space for text); Shutterstock ID 120912820; PO: The Huffington Post; Job: The Huffington Post; Client: The Huffington Post; Other: The Huffington Post

Y cuando menos te esperaba… Te vi, estabas a pocos metros de mí y pude ver cómo te había afectado todo esto, comprobé que no estabas bien y que también te había dolido; entendí que estábamos pasando por lo mismo, pero también entendí que siempre quisiste lo mejor para mí y que si te alejaste no fue para dañarme, sino para dejarme avanzar.

Y así fue, empecé a hacer todo eso que nunca había hecho: salir de noche con amigos y ¿por qué no?, unos tragos. Mi vida dio un cambio de 360 grados y todo fue por ti; me cambiaste cuando llegaste a mi vida y ahora que te vas, vuelvo a cambiar.

Así dejamos de hablar para «cerrar el círculo», te veía en las redes sociales avanzar y yo también estaba creciendo, conociendo cosas de las que me había privado. Con esto no quiero decir que estaba mejor que tú, simplemente las cosas ya no eran iguales, aún tenía la certeza que el día que fuera que tú regresaras, te recibiría sin preguntar ni reprochar nada…

Me dolías, sí; pero te amaba.