No te enamores de una mujer curiosa…

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Si te has enamorado de una mujer curiosa, no sabes en el problema que te has metido. Una mujer curiosa querrá saber todo de ti, de principio a fin. Querrá conocerte de pies a cabeza, tus miedos, inseguridades y sueños.

Va a preguntarte cómo era tu vida antes de conocerla y los planes que tienes para el futuro. Una mujer curiosa querrá saber a cuántas mujeres amaste antes de amarla a ella. Necesitará que le muestres fotos de tu infancia y le presentes a tu familia. Enamorarse de una mujer curiosa es contestar preguntas a diario, preguntas que quizás nunca te habías hecho.

Tendrá la urgencia de saber tu color preferido, comida favorita y deporte predilecto. No va a haber suceso de tu vida del que no quiera conocer todos los detalles.
Te preguntará una y otra vez porqué te enamoraste de ella. «¿Qué fue lo que viste en una mujer tan común como yo?», «¿Qué hice?», «¿Qué dije?», «¿En qué momento supiste que te habías vuelto loco por mí?».

A veces querrá entender a besos lo que no le puedas explicar. Una mujer curiosa podría pasar toda la noche hablando sobre tu vida. Irá a comer a tu casa y hablará con tu madre sobre anécdotas de cuando eras niño, o quizás sobre lo terco que eres. Te va a preguntar qué significa cada gesto que haces. Te aseguro que pondrá interés en las bandas que te gustan, películas o shows, todo para conocerte un poquito más y compartir contigo tus gustos.

Al ser curiosa, querrá saber qué te hace estallar de ira o qué te llena el alma de alegría. Explorará cada centímetro de tu cuerpo, cada peca, cada lunar y cada cicatriz. Querrá saber a qué se debe cada suspiro, cada lágrima y cada sonrisa. Una mujer curiosa no pasará por alto ninguna fecha especial, desde el día que se vieron por primera vez hasta el día que te atreviste a besarla, sin más preámbulo, y le dijiste lo que sentías por ella.

No te enamores de una mujer curiosa como yo, amor, a menos que estés dispuesto a contestarme cada una de las preguntas que pasen por mi cabeza.

A menos que entiendas que no me conformo con el exterior, que también deseo comprender tu interior.