No supe qué era más difícil: si entender o explicar porqué terminamos

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Todo pasó tan rápido, quedé en shock cuando dijiste: “ya no quiero seguir contigo”.

Al principio pensé que estabas cansado por tanto trabajo y que como suele suceder, uno descarga cierta adrenalina con los que más quiere, pero no era así, hablabas en serio. Yo traté de convencerte de que estabas exagerando, pues no había una razón y se suponía que todo iba bien.

Estuve cinco días escribiéndote cartas, haciendo un recuento de nuestra historia, incluso algunas con dibujos como un cuento para niños, por si no lo entendía tu adulto lo sentiría tu niño y reconsiderara tan extraña y dolorosa decisión; finalmente no lo conseguí, tu excusa fue más difícil de entender que la decisión misma: “no estoy listo para estar en pareja, mi situación económica está mejorando y no puedo cargar a nadie, no tengo casa propia, quiero vivir otras cosas solo”. ¿Casi 5 años de vivir juntos y no estás listo para estar en pareja?, ¿quieres vivir cosas solo?.

No supe qué contestar, no tenía un sólo argumento que pudiera contra la más contundente y directa revelación, mi historia de amor se caía a pedazos, era un perfecto castillo hecho de arena que se desmoronaba frente a mí y no podía hacer nada.

Una semana antes me habías dicho que nos fuéramos de viaje, que me amabas y que yo era tu bebé. Mi cabeza no entendía, el corazón estaba destrozado y el aire me faltaba; no sé qué era más difícil, si intentar explicarlo o entenderlo. ¿Qué haría sin tus besos tan cruelmente arrebatados?, ¿En dónde guardo los planes, sueños y todas las ilusiones que tenía a tu lado?, ¿porqué tus brazos se cansaron de protegerme?, ¿qué hice mal?, ¿en qué fallé? Mil dudas venían a mi mente, junto con la profunda tristeza de aceptar que simplemente me habías dejado de amar.
En ese momento entendí que mi dolor era asunto mío y tenía que lidiar con esto de la mejor manera posible, no iba a estar jamás en un lugar en donde ya no me querían (o nunca me quisieron, no lo sé) y mucho menos explicarle a alguien el amor, porque éste no se entiende, se siente y tampoco se pide, se da.

No insistí más y me fui, llevé conmigo una maleta de ropa, mis cosas de la escuela, el perfume que me regalaste, un par de gorras, el pasaporte y mi dignidad.