No puedo arrepentirme de ti

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Es tan satírico, el hecho de que las personas que encarnaron en nosotros, sentimientos tan profundos, al irse, deban hacerlo completamente y para siempre. No hay después, no existen ni existirán los “después de un nosotros”. Duelen profundamente los finales. Dicen adiós y se van llevándose un poco de nosotros consigo.

Alguien sufre más en las despedidas y en esta ocasión me tocó a mí, desempeñar ese papel. Te quise con fuerza, con poder y ganas de no irme jamás. Pero, esa fui yo, no tú, tú, te has ido sin remedio y me dejas con el corazón hecho añicos.

Ahora es tan difícil no odiarte, es tan difícil comprenderte, es tan difícil no maldecirte. Me abandonaste pero no soy capaz de arrepentirme, no puedo arrepentirme de ti, de lo nuestro. Construimos una historia que valió la pena; simplemente nos convertimos en otras personas, ni tú eres el mismo de antes, ni yo lo soy. Ojalá hubiera sido para siempre.

Fuimos los mejores amigos, amantes, confidentes, eso es lo importante. Es tan curioso, te odio profundamente, pero sin sentirlo, te maldigo, pero solo de dientes para afuera, y te comprendo, pero desearía que mi lógica, dejara de tener coherencia por unos segundos y así poder despotricar contra ti. ¡Qué lástima!, no puedo hacerlo.

Es imposible, no puedo arrepentirme de ti, por mucho que lo desee, aun estas en mi,  tú estás impregnado en mi cuerpo, a mi alrededor aun se habla de ti, y es que no solo me abandonaste a mí, al irte, también abandonaste parte de ti, conmigo.

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Un día dejaré de tenerte presente, un día solo serás un bello recuerdo, serás un nombre y llevarás un simple turno. No puedo desecharte ¿sabes?, fuimos felices un tiempo, el suficiente, compartimos alegrías y sinsabores, estuvimos presentes en decisiones importantes, serás parte de mi vida y por esa simple razón, no puedo arrepentirme de ti.

No puedo decir que alguno de los dos dio más o recibió menos, todo fue ideal, pero aun las historias “perfectas” son absurdas. No tengo excusas para desmerecer tú amor o tú compañía, no puedo decir tampoco que he perdido mi tiempo, mentiría si lo hiciera… ¡Es tan injusto!, me abandonaste, y sin embargo, no puedo arrepentirme de ti.

No me queda más que forzarme a asimilar tú partida; nos dimos completos, nos amamos hasta el final y solo te fuiste cuando ya lo nuestro no daba para más. Estuviste siempre intentando, al igual que yo. No pudimos encontrar la razón que nos mantuviera unidos mucho más, esa es la realidad.

Vete sin culpa y no te preocupes, no fuiste un error, no fuiste una equivocación; no te odio, por el contrario, te comprendo y por ningún motivo maldigo tú amor. No puedo… No puedo, ni podré nunca, arrepentirme de ti.

Por: Laura Calderón