No idealices al amor…

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¿Te has dado cuenta de cómo los seres humanos tendemos a idealizar todo? Idealizamos nuestro trabajo, familia amistades y sobre todo, a la pareja perfecta; pero de pronto ese sueño ideal se desvanece con la realidad.

Un día de repente perdemos ese deseo, ese sueño ideal para nuestra vida y entonces miramos o leemos una historia de amor que nos molesta porque creemos que es todo una mentira, que ese tipo de amor que es valiente, fuerte y verdadero no existe, creemos que todo es un invento, un sueño inalcanzable que algún soñador creó. Pero estamos en un error, tanto al idealizar como al dudar del amor.

Primeramente debemos estar conscientes que idealizar no es bueno, idealizar nos hace pasar por alto defectos que no seríamos capaces de soportar, nos hace obviar problemas, detalles que pueden ser muy importantes, idealizar nos ciega y nos vuelve sordos a las advertencias de los demás, nos lleva a un día estrellarnos de lleno con la realidad, entonces esa realidad nos parece pesada y muchas veces insoportable, idealizar nos hace soñar con irrealidades.

Es importante que aprendamos a ver y aceptar defectos, ver cualidades y no dejar de lado nuestro bienestar, nuestros intereses. Pero también tengamos cuidado de que no se nos idealice a nosotros, seamos auténticos y honestos, no permitamos una ceguera emocional ni sentimental de ninguna de las partes implicadas, evitemos grandes decepciones con pequeñas verdades, por más insignificantes que parezcan ya que pueden ser de gran valor. Dejemos de idealizar a las personas, a nosotros mismos, dejemos de idealizar la vida y vivamos más de realidades, que en pequeñas imperfecciones se encuentra sabor a vivir.

Pero que el no idealizar no nos lleve a pensar que el amor no existe, claro que existe, sólo debemos buscarlo en el lugar correcto, con las cualidades correctas para ti y que los defectos te sean soportables. En las historias de amor los protagonistas terminan enamorados de alguien que no era su ideal, de alguien que no oculta lo que es ni busca y mucho menos aparenta perfección. Olvidémonos de buscar la perfección física porqué, ¿que pasará si el amor no nos llega en un cuerpo perfecto? ¿Qué pasa si el amor no está en una sonrisa de galán sino más bien en una sonrisa sincera, en una persona alegre, en metas definidas, en la valentía para enfrentar lo que venga o en unas alas rotas, pero con el ánimo para tratar de volar de nuevo? ¿Si encontraras el amor en alguien que no es como lo habías idealizado, lo dejarás ir?

Busca tu historia de amor, céntrate en los detalles, conviértete en el actor principal de tu historia, busca el amor en donde nunca antes lo habías hecho, conoce otro tipo de personas, abre tu mente y tu corazón a otras experiencias otras sensaciones, a lo que nunca habías imaginado; sonríe a la imperfección a la realidad y entonces encontrarás el amor, amor verdadero y descubrirás que nada es cómo lo habías idealizado, te darás cuenta que es mucho mejor, tendrás a esa persona que no es para nada perfecta, pero que encaja perfectamente contigo.

Sólo cuando dejes de idealizar, lograrás encontrar la felicidad.

«Había una vez un campesino gordo y feo

Que se había enamorado (¡como no!) 

De una princesa hermosa y rubia

 Un día la princesa (ve a saber porqué)

Le dio un beso al feo y gordo campesino

 Y mágicamente, este se transformó en un esbelto y apuesto príncipe

 ( Por lo menos así lo veía ella) 

(Por lo menos así se sentía él)».

-Jorge Bucay.