NO ES UN ADIÓS (PARTE 3)

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Pasaron
varias semanas entre más pasaba el tiempo, más lo extrañaba. Un día salió de su
trabajo y él estaba ahí, corrió y lo abrazo.

–       
¿Cómo
estás?- Le dijo Matías

–       
Te
extrañe horrores- Le dijo Sofía sonriendo

Cuando
ella sonreía sentía que todo el mundo cambiaba por un instante.

–       
Hoy
en la noche es cumpleaños de Antonio, el novio de marcela, me preguntaron si
irías estará genial, servirán alitas y cerveza, vamos di que si- Le decía Sofía
muy emocionada.

–       
Sí,
claro si quieres paso por ti a las cinco de la tarde- Le contesto Matías
mientras la dejaba en su casa.

Se
sentía muy emocionada, no sabía que vestido ponerse, tal vez uno de mezclilla
que tenía con unas botas, se le vería genial. (Estoy a fuera de tu casa) le
mando un mensaje de texto Matías. Siempre llegaba muy puntual, cuando la vio se
quedó sin palabras, ella era hermosa pero ese día en especial se veía sexy, sus
ojos, simplemente no podía dejar de verla a los ojos.

–       Hola disculpa la tardanza, es que esto
de los tacones no es lo mío- Le dijo ruborizada.

–       No te preocupes, valió la pena la
espera-  Le contesto Matías.

Al
llegar a casa de su amiga, Marcela la agarró del brazo y la llevo a la cocina.

–       Permítenos tantito Matías- Le dijo
enojada.

–       Hey, que te pasa Marcela- Le dijo
Sofía.

–       Sucede que le dije a Antonio que
trajera un amigo para ti, vienen para acá y como vienes con Matías no lo
pelaras- Le decía alterada.

–       ¿Qué te pasa? Matías es mi amigo,
puedo conocer más personas, no creo que tenga nada de malo- Le respondió.

–       Si claro síguete engañando con eso- Le
dijo Marcela.

Fue
donde estaba Matías:

–       
Que
grosera anda marcela no le hagas caso así se pone en sus días-Le dijo riendo.

–       
¿Todo
bien?- Le pregunto Matías.

–       
Si,
¿Quieres algo de comer?, ¿Si quieres te sirvo algo?- Le dijo Sofía.

–       
Sí,
claro si tú también tienes hambre te lo acepto con gusto- Le dijo apenado
Matías.

Nunca
en su vida alguien se había preocupado así por él, eso le robo el corazón. Regreso
con comida y Cervezas, daba varias vueltas, lo único que quería es que él se
sintiera cómodo ahí. Después de un rato llego Marcela:

–       
Sofía
te presento a David es amigo de Antonio, es contador público te va a caer muy
bien

–       
Mucho
gusto- Contesto Sofía

Ese día estuvieron los tres bailando y
cantando, David era un excelente bailador, pero Matías no se quedaba atrás;
bailaba una canción con uno y una canción con otro.

–       Me dio mucho gusto conocerte Sofía, la
verdad eres muy linda, tal y como me platico Marcela, te dejo mi numero o no sé
si puedas darme el tuyo y te marco otro día- Le dijo David.

–       Claro y seguiremos en contacto- Le
contesto Sofía.

Matías
no podía evitar sentir celos pero no podía decir nada.

–       
Sale
amigo te cuidas, te vas con cuidado- Le dijo Matías en tono sarcástico,
estuvieron ahí un rato más y Sofía le dijo:

–       
Creo
que ya es tarde deberíamos de irnos.

–       
Claro-
Le contesto Matías, ya ni siquiera necesitaba preguntarle agarro camino directo
a su departamento, estando ahí le pregunto.

–       
¿Quieres
algo de tomar?

Sofía
estaba muy alcoholizada y comenzó a besarlo, fueron directo a su habitación, él
se recostó y ella se acostó sobre él, comenzó a besarlo, no podía más con lo
que sentía le tomo del cabello y comenzó a besarla, empezó a meter la mano bajo
su vestido, comenzó a quitarle la ropa, la había visto muchas veces desnuda
pero ese día era diferente, la deseaba más que nunca, se desnudó y comenzó a
besarle todo el cuerpo, esa noche le hizo el amor una y otra vez.

Al
otro día cuando despertaron, ella no recordaba las cosas con mucha claridad,
había tomado demasiado.

–       
¿Quieres
desayunar algo? Le pregunto Matías.

–       
No,
creo que ya debo ir a mi casa-  Le
contesto Sofía desconcertada.

Pasaron
los días y recibía llamadas de Matías pero no contestaba.

–       
No
puedes evadirlo toda la vida- Le decía Marcela

–       
Si,
le contesto y que le digo no me acuerdo lo que paso ¿me puedes decir?- Le
contestaba Sofía.

No
había puesto mucha atención en las fechas pero ya eran mediados de febrero.

–       
Ya
no tarda en irse- Le respondió triste a su amiga.

En
eso recibe una llamada:

–       
Hola,
¿Quién habla?- Contesto Sofía esperando que fuera Matías, solo que el número no
era el mismo

–       
Hola,
Sofía soy David, Marcela nos presentó, recuerdas-.

–       
Sí,
claro, ya recordé-

–       
Que
te parece si vamos a un bar a tomar unos tragos iré con unos amigos- Le dijo
David.

–       
Sí,
claro pasa por mí y vamos- Le contesto, Sofía.

Impaciente
le pregunto Marcela:

–       
¿Quién
es?-, David le contesto triste.

–       
Uy,
amiga que emocionada te escuchas, para que le dices que si saldrán si estarás
con esa carota- le decía Marcela con tono de ironía

–       
Pero
me acompañaras tonta, yo no voy a salir sola con él- Le decía a su amiga.

 Recibe otra llamada ahora si era Matías

–       Hola Matías ¿Cómo estás? Disculpa
andaba un poco ocupada y no podía contestar.

–       No te preocupes oye va a estar hoy la
banda que nos encanta, no sé si quieras ir, anda di que si- Le decía entusiasmado.

–       Hoy no puedo, ya hice planes pero si
quieres hay q ir viendo lo de una feria que harán por mi casa es a mediados de
marzo y termina a principios de abril ¿No sé si en esas fechas aun sigas en la cuidad?-
Le preguntaba temerosa.

–       Mira, no sé, lo más seguro que ya no
pero después vemos, sale-

–       ¿Te puedo decir algo?-

–       Sí, claro lo que sea ¿Qué pasa?-

–       Aun no te vas y ya te extraño- Le dijo
triste.

–       (Matías se quedó sin palabras, le
dieron muchas ganas de llorar). -No seas bobita, luego platicamos- Le respondió
y colgó.

–       ¿Por qué no le dices lo que sientes?-
Le insistía Marcela.

–       Ya vas con tus cosas solo somos
amigos- Le respondió Sofía.

Ese
día paso David por ellas; Marcela llevaba a su novio, fueron a un bar, ahí había
más amigos de David, le presento a Sofía a todos, se tomaron muchas fotos,
tomaron y bailaron, junto a David jamás estaba sentada siempre bailaba y
bailaba todos los ritmos que pusieran el sabia bailar. Su amiga tomo muchas
fotos y la etiqueto en las redes sociales.

–       
¿Qué
te pasa Marcela porque subes las fotos?- Le dijo enojada Sofía.

–       
Siempre
las subimos, cálmate, ¿Qué te pasa?-

–       
Las
va a ver Matías- Solo pensaba en eso.

–       
A
nadie engañas sabes, estas más que enamorada de él, no sé porque lo niegas- Le
respondió Marcela.

No
puedo sentir nada por él se repetía una y otra vez, él se va a ir y yo no
quiero sufrir. Pasaban y pasaban los días; entre más pasaba el tiempo más lo
extrañaba, que estará haciendo, se preguntaba, mientras suspiraba en el
trabajo, su amiga le decía:

–       Llámale, no pierdes nada, dile que ya
tienes su proyecto, o pregúntale de la feria dile si van a ir-, comenzó a
marcarle una y otra vez y todas las veces la mandaba a buzón.

Pasaba
muy rápido el tiempo, entre más pasaban los días, más lo extrañaba, no entendía
nada parecía que la tierra se lo había tragado, fue a buscarlo a su
departamento y salió una señora, una familia estaba rentando ahí ese
departamento, no tenía mucho que se habían mudado, unos dos días, dejo de
insistir llamarle al celular, no contestaba, empezó a recordar, el día que lo
conoció, siempre estuvo ahí, apoyándola, más que un amigo era un cómplice, lo
quería, lo quería demasiado, con toda su alma.

–       Vamos a la feria Sofía, no puedes
llorarle toda la vida- Insistía Marcela.

–       Yo quería ir con él, va a ver la
música que nos gustaba, todo me lo va a recordar-

–       Sí, pero seguramente ya no está en la
cuidad, ya son los últimos días, vamos- Le insistía.

–       Bueno vamos- no podía decirle que no a
su amiga.

Decidió
mandarle uno de tantos mensajes de texto sin respuesta (Vamos a ir a la feria
que te comente este fin de semana, si tienes tiempo y puedes, márcame). Llego
el día de la feria, realmente se sentía triste, no podía disfrutar y todo le
recordaba a él, a lo lejos ponían su canción, sentía una opresión en el pecho,
comenzó a marcarle, respondió:

–       
Hola
Sofía como has estado- Le contesto Matías.

–       
No
sé qué sucede, te he buscado parece que la tierra te trago estamos en la feria,
¿Quieres venir?- Le respondió Sofía desconcertada.

–       
Discúlpame
mucho, este tiempo fuiste una persona muy importante en mi vida, me cambiaron
los planes, ocurrieron muchas cosas que no puedo explicarte bien por teléfono,
tuve que rentar el departamento, estar un tiempo con mi madre, son cosas de
dinero, me retrase mucho para irme, ya no quería hacerlo, pero tengo mucho
halla, mi negocio está pasando un mal momento y hoy tengo que partir, te quiero
Sofía no lo olvides- Le respondió con un nudo en la garganta.

–       
Donde
te puedo ver, voy a donde me digas, déjame despedirme de ti por favor-

–       
No
puedo Sofía de verdad hubieras visto como se puso mi madre con la noticia, mira
prometo seguir en contacto contigo, échale muchas ganas eres una persona muy
fuerte-

–       
Donde
quiera que estés acuérdate de mí, pero recuerda solo lo bueno, cuando
sonreíamos, jamás recuerdes cuando lloraba, por favor-

Solo
escucho cuando la llamada se cortó, siguió marcando y todas las llamadas se
iban a buzón. Pasaba el tiempo y más se desesperaba de no saber ni tener
noticias de él, con todo lo que ocurrió no tuvo tiempo de mandarle la
propaganda de su negocio, le mandaba mensajes que no tenían respuestas, hasta
que un día le respondió, (Hola Sofía, 
solo quería que supieras que estoy bien ya ando trabajando y espero que
las cosas mejoren, cada día me acuerdo de ti, de tu sonrisa, eso me motiva a
seguir, te dejo un correo para que me envíes todos los bocetos que tienes, de
verdad muchas gracias por el apoyo, pero las vacaciones terminaron). Ella envió
los bocetos al correo, por una parte se sentía feliz de tener noticias de él y
saber que estaba bien, pero por otro lado ella no podía ser tan fuerte, no lo
entendía, por que hizo las cosas así, a ella le costaba continuar su vida
igual, con su adiós se llevó muchas cosas, su alegría por la vida, las ganas de
comerse al mundo, se sentía vacía algo le faltaba. Jamás le hubiera pedido que
no se fuera, a ella le gustaba escuchar sus sueños y motivarlo a seguirlos,
tampoco le hubiera jurado amor eterno, era muy realista y sabía que en un año
podrían pasar muchas cosas, solo confió que la vida tal vez el destino nos
vuelva a reunir y solo quiero sentir que…

ESTO NO ES UN ADIÓS