NO ES UN ADIÓS (PARTE 2)

0

Llego el sábado y la fiesta del año, todos empezaron a llegar, su familia, sus
amigos, estaba muy nerviosa, no sabía que haría cuando comenzaran a preguntarle
por Christofer, sentía que sin él nada tenía sentido. Matías le mando mensaje:
(Tengo que tocar o sales por mí) (¿Ya llegaste? ¿Dónde estás?) Le contesto
Sofía. (Lego en 20 min, cuando este ahí te mando mensaje). Estaba nerviosa,
después de los mensajes, solo quería que Matías llegará y la salvara de la
situación vergonzosa, necesitaba a su mejor amigo a su lado.

–       Ya llegue- Le mando mensaje Matías (No
tardo ni 10 minutos en llegar).

Cuando
la vio se veía hermosa, sus ojos eran enormes, siempre se perdía en su mirada,
llevaba un vestido verde obsidiana, el cual hacia lucir su cuerpo, se notaban
sus curvas, estaba más arreglada de lo normal, no acostumbraba a arreglarse
tanto pero era un día especial. Cuando entraron a la fiesta, comenzó a presentarlo
a sus amigos y familiares.


¿Es
tu novio?- Le preguntaban

Ella
reía, no, no es mi novio, sentía que los colores se le subían al rostro que
momento tan incómodo. Matías le dijo:

–       No quieres que salgamos a comprar una
botella-

–       Si, vamos, disculpa a mi familia la
verdad casi no he tenido novios y no conocen a casi ninguno- Le dijo apenada.

–       No te preocupes, oye me dices cuando
quieras hablar de lo de Christofer- Le respondió.

–       Si, ahorita no, no quiero estropear el
maquillaje- Le dijo sonriendo.

Ese
día pensó que iba a ser más doloroso, pero no noto la ausencia de Christofer,
en verdad se sentía muy bien al lado de Matías, era una persona diferente a las
que había conocido, un buen amigo, le gustaba la forma en que encajaba con sus
amistades. Matías le dijo:

–       Vamos a cantar nuestra canción-.

–       Pero a dueto-

Llego
un momento que parecía solo eran ellos dos, la noche pasaba, nada más
importaba, bailaban, cantaban y platicaban, cada que hablaban uno complementaba
las palabras del otro, tenían muchas anécdotas que hacían reír a todos, entre
mas anochecía menos gente iba quedando, hasta que solo eran ellos dos y unos
primos de Sofía.

–       ¿Y si nos vamos de aquí?- Le propuso a
Matías, él pensaba que era broma y le dijo:

–       Estas loca, es tu casa, ¿a dónde nos
iríamos?

–       A tu departamento, ya están muy
borrachos no van a notar que no estamos, y aquí no podre platicar a gusto
contigo- Le dijo Sofía,

–       Si, está bien, aremos las cosas como
tú digas- Le contesto Matías.

Se
subieron al auto, manejaba sin rumbo, buscaba donde comprar más alcohol, pasó
por otra botella y le dijo:


Tómatela
de un jalón y que se vaya todo el dolor-.

Él
iba manejando y ella le iba contando mal que se sentía, mientras lloraba ¿si
hubiera salido el día de la serenata?, tal vez estaba con ella, que momento tan
más vergonzoso, sabía que por él había hecho muchas tonterías.

–       De seguro tú sabias algo de esto- Le
reprochaba.

–       No de verdad, nunca me menciono nada
al respecto- Le decía Matías.

Llegando
a su departamento, ella seguía llorando, lloraba y gritaba necesitaba sacar
todo ese dolor que tenía por dentro y el solamente la abraso, realmente no
sabía que decirle para que se sintiera mejor. Cuando se tranquilizó le dijo:

–       Has de estar cansada quieres dormir-
Le decía mientras acariciaba su pelo.

–       Si, es momento de que vayamos a la
cama ya son las 6 de la mañana.

Llegando
a su recamara ella comenzó a quitarse toda la ropa, él la veía atentamente, su
cuerpo le fascinaba, era como el de una diosa.

–       Te molesta si duermo así- Le dijo
ella.

–       No, como tú te sientas más cómoda-

Se
acostó junto a él, solo le acariciaba el pelo, no poda dejar de ver su cuerpo
desnudo, la había imaginado así muchas veces, comenzó a besarle la boca, él la
quería demasiado, sentía muchas cosas estando a su lado, no se dieron cuenta
cuando el sueño los venció y se quedaron abrasados.

Cuando
despertaron le dijo:


Quieres
que vayamos a desayunar algo.


No,
me van a matar en mi casa, no saben dónde estoy-  Le dijo preocupada mientras se vestía a toda
prisa.

Cuando
paso a dejarla a su casa, él realmente no quería que se fuera, amaba su
compañía, no sabía cómo decirle que se quedara un momento más.


Gracias
Matías eres el mejor- Le dio un beso en la mejilla y se fue.

Pasaban
los días y ella no dejaba de pensar en él, en lo que sucedía entre ellos y a la
vez se sentía culpable por que era amigo de Christofer, se la pasaba hablando
con su mejor amiga de lo sucedido y no sabía qué hacer para volver a verlo, con
que pretexto se podrían volver a reunir.

–       Márcale- Le decía Marcela, su mejor
amiga.

–       No le voy a llamar es amigo de
Christofer obvio va a tomar partido por él- Le contesto Sofía.

–       Ya se mira vamos a tomar unos tragos y
le dices que nos alcance, si quiere va a llegar- Le insistía.

–       Bueno está bien- Le contesto sin
sentirse convencida.

Llegaron
al lugar, estaba aún dudando si llamarle o no; pero eran más sus ganas de
volver a verlo, así que tomo el celular y le marco a Matías.

–       Hola Matías, mira estamos aquí en el
bar de siempre, el que tiene karaoke, estoy con Marcela y su novio, no sé si
puedas y quieras venir- Le dijo nerviosa.

–       Sí, voy para ese lugar dame unos
minutos, no tardo- Le dijo emocionado.

–       ¿Qué te dijo?- le preguntaba su amiga.

–       Ya viene, dijo que no tardaría- Le
contesto.

Paso
una hora, no dejaba de ver el reloj, todos notaban que no actuaba como ella
realmente era, cuando él no estaba sentía que algo le faltaba, que raro nunca
tardaba tanto en llegar, igual encontró tráfico.

–       Ya no va a venir- Le decía su amiga.

–       No, siempre que me asegura que viene
llega, jamás me ha quedado mal- Le contestaba mientras veía la hora.

(Ya
estoy aquí te veo en unos segundos) Le llego un mensaje de texto de él y no
pudo evitar sonreír, ya quería verlo, no podía evitar sentirse nerviosa.


Disculpa
es que estaba en mi casa sin hacer nada y cuando dijiste, trate de apurarme- Le
decía mientras no dejaba de verle los ojos


No
te preocupes lo bueno que ya estás aquí- Le contesto Sofía.

Ese
día, estuvieron tomando y cantando, no paraban de reír, en eso Matías recibió
una llamada y salió a contestar. Sofía solo lo observaba de lejos.


¿Qué
paso? ¿Todo bien?- Le pregunto Sofía, preocupada.


Nada,
me marco Christofer, quería ir a mi casa a ver el partido y tomarnos unos
tragos-.


Ve
si quieres no quiero interferir en su amistad- Le contesto triste.


No,
la verdad estoy bien aquí, le puse un pretexto que fui a ver a mi papa, casi no
lo veo mi mama me crio ella sola- Le respondió.

Cuando
pasaron a dejar a Marcela y a su novio, su amiga le dijo:


¿Vienes
con nosotros Sofía?- Ellos vivían muy cerca de su casa.


No,
amiga mañana te veo en el trabajo-


A
ya entendí, no diré nada- Le dijo riendo.


No
entiendes nada sonsa- Le gritaba mientras se iba.


Discúlpala
tiene una mente medio retorcida, yo creo q por eso nos llevamos bien-


No
te preocupes, ¿quieres que sigamos tomando?- Le pregunto apenado.


Sí,
sabes aun no saco el coraje de Christofer, me engaño y yo caí como una idiota-
Le decía mientras el prendía el carro.


No
te digas así, solo te enamoraste, él dijo cosas que sabía no podía cumplir, tu
no fallaste fallo él y siempre tendrá eso en su conciencia- Le decía molesto.

Subieron
a su carro y empezó a conducir a toda velocidad, a ella le gustaba esa
adrenalina que solo sentía cuando estaba con él, fueron a buscar a todos los
lugares de la cuidad y en ningún lugar les vendían alcohol, ella quería seguir
tomando.


El
destino no quiere que sigamos, le decía sarcásticamente.

Al
llegar a su casa esa noche ella continuaba llorando mientras él la abrasaba en
el sillón, la abrasaba tan fuerte mientras ella gritaba y lloraba, sabía que
era mucho lo que le dolía y no quería soltarla ni dejarla ir. Cuando termino de
llorar le dijo:

–       Vamos a dormir, has de estar cansada-

–       Si, vamos-

Llegando
a la habitación empezó a desnudarse, al final con él se sentía cómoda, era esa
persona que supo desnudar su cuerpo y su alma:


No
quieres quitarte la ropa-


No,
no quiero incomodarte- Le contesto apenado.

Él
no quería que sintiera que era igual a todos, que solo la buscaba para tener
sexo, como muchas veces se lo había contado, se acostó junto a él y comenzó a
besarlo, el intentaba controlarse, le gustaba mucho y la deseaba, como no
desear estar con ella si tenía una mirada que lo derretía, un cuerpo
fascinante, era tierna y linda, comenzó a besar todo su cuerpo, ella metía la
mano bajo su bóxer.


No
te detengas- Le decía al oído.

Intento
calmarla, la hizo satisfacer solo con caricias, no importaba si él se quedaba
con ganas de más, aún estaba dolida y no quería solo ser un clavo que saca a
otro.

Ese
invierno fue el más loco de sus vidas, la pasaban bien y el hacía que ella se
olvidara de todas sus responsabilidades, del mundo en general, por lo común
solía ser muy centrada, pero algo le pasaba estando a su lado que nada le
importaba; Matías empezó a ser muy importante en su vida, más que un amigo era
su cómplice, la persona que la hacía reír, quien la veía llorar, conocía todas
sus facetas.

Se
quedó pensando lo importante que Matías se había convertido para ella y le dio
miedo, ella sabía que no duraría mucho tiempo en la cuidad; cada que pasaban
mucho tiempo sin verse ella no sabía qué hacer, se quedaba en su casa,
simplemente algo le faltaba para ser feliz.

Pasaron
semanas para que se volvieran a ver, el paso por ella a su trabajo, cuando lo
vio no pudo evitarlo, lo abrazo:

– Que quieres hacer hoy- Le dijo
entusiasmado.

– Sabes no tengo muchas ganas de nada, porque
no vamos a tu departamento y tomamos y platicamos- Le respondió.

– Sí, claro; a él le gustaba más la idea de
estar a solas con ella.

Estando
solos platicaban puras tonterías, ella reía mucho con él.

– Ya es tarde ¿quieres que te valla a
dejar a tu casa?- Le pregunto Matías.

– Sí, sabes ando muy atrasada con
varios proyectos hasta con el tuyo, estos días me he dedicado a trabajar y ya
hasta se me olvido lo de Christofer- Le dijo en un tono burlón.

Cuando
llegaron a casa de Sofía, Christofer estaba esperando en la puerta, se acercó
enojado a la puerta del carro de Matías y le dijo:

– Ahora entiendo porque rechazas todas
mis invitaciones, los pretextos ni tú te los creías, decías ser mi hermano y ve
con que me sales-. Le decía Christofer gritando.

Bajo
Sofía del carro y le dijo:

– Vamos a hablar, mí amistado con
Matías es punto y aparte y no tenemos por qué darte explicaciones-

– Amistad, así se le llama, me quieren
ver la cara o que les pasa- Le contesto Christofer enojado.

– Mira amigo no le hables así, creo
que debemos hablar nosotros pero aquí no es el momento ni el lugar- Le contesto
Matías.

– No, yo con ustedes no tengo de nada
de qué hablar y considera nuestra amistad muerta, jurabas ser mi hermano, eso
no se hace- Le contesto Christofer y se fue de ahí.

– Discúlpame Matías yo no quise
interferir en su amistad- Le dijo llorando Sofía, -Mira cuando te conocí, no
quise decírtelo Christofer no es una buena persona y no se me hace justo lo que
te hizo- Le contesto Matías.

– Gracias eres el mejor amigo que
puedo tener. Se metió a su casa.