No debías pedir perdón por cada error, sino evitar equivocarte.

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No sé si sea ya una característica de ciertas personas, o quizá de todas en determinadas ocasiones. No sé si se ha dado con el paso de los años, o siempre ha sido así, aquello de creer que es más fácil pedir perdón, que evitar cometer un error.

Somos seres egoístas, cada quien a su manera. Y si algo he aprendido, es que se nos da muy bien aquello de lastimar a quien amamos… a quien creemos que amamos. ¿Tú crees que me amas? Bueno, también yo lo creía. También creía que podías intentar hacer las cosas bien para salvar lo nuestro, también creí que no sería un problema el que fueses sincero conmigo.

¿En qué momento hacer algo por quien amas, se convierte en un sacrificio, en una tarea imposible?¿En qué momento se deja de actuar por amor, sin pensarlo dos veces y convencido de que será mayor la recompensa?¿En qué momento estar conmigo se convirtió en una tarea tan difícil, como para ni siquiera intentar de verdad corregir aquellas cosas que sabes que me duelen y desaniman?

Y nos estancamos en esa situación, en la que se cree que todo se resuelve con un ‘perdón’, pero ¿cuántas veces más dirás que lo sientes? ¿Cuántas veces más te dará igual hacer algo que me haga sentir poco importante, y creerás que con un ‘lo siento’ lo olvidaré en un parpadeo? Cuántas veces tendrás que jugar con mi confianza…

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En estos casos es mejor ser sinceros, o dime ¿no es más fácil decir simplemente que ya no quieres nada serio? ¿No es más fácil no hacerme perder el tiempo, y decir que no tienes ganas de cambiar? ¿Acaso no es más sencillo ahorrarte las disculpas y abrir la puerta para que también yo pueda volver a hacer todo aquello que dejé de hacer por ti?

Y me dices que te perdone, que qué más quiero que me digas. Dices que intentarás hacer las cosas bien ¿pero realmente lo intentas? Y lo peor de esta pregunta, es que ya sé la respuesta. ¿Cuántas veces más te tendré que ‘perdonar’? ¿Cuántas veces más demostrarás que esto realmente no te importa?

Sé que tienes miedo de que yo encuentre a alguien más, y al mismo tiempo no tienes ganas de cambiar nada en tu actitud por mí. Es más fácil para ti ‘equivocarte’, fallarme… y después pedir perdón. Es más fácil verme triste y creer que resolverás todo con esas dos palabras, y luego culparme por ‘reprochar lo mismo de siempre’.

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Porque el problema es mío ¿no? El problema es mío por estar de malas siempre, por enojarme, por dejar de creer en ti cada vez que defraudas mi confianza. El problema es mío por pensar que sí cambiarás, por decirte ‘’creeré en ti, pero no me falles esta vez’’. El problema es mío por esperar a que de verdad cumplas tus promesas, por creer que ‘saldremos adelante, juntos’

Y sí, de verdad el problema es mío… por decir que si sigues así me iré, y no irme. Sí, ese es el problema: sacar fuerzas de alguna parte para volver a ‘confiar’, aun sabiendo que más tarde me pedirás perdón de nuevo.

Tú piensas que me quedaré siempre, que con tus promesas vacías y tus ‘perdón’ me mantendré a tu lado. Tú piensas que jamás me iré… y es triste que también llegué a pensarlo un tiempo atrás, hasta que comprendí que no vale la pena estar con alguien que en lugar de evitar cometer un error, prefiere equivocarse… aun cuando ya sabe que con eso me parte el corazón.

‘’Todo tiene su límite’’ lo dijiste una vez… qué lástima que el límite de los perdones ya se haya superado, y después de eso ya no quede ni una oportunidad más.

 

Ahora puedes equivocarte y no tendrás que pedir perdón a nadie,  yo me voy de aquí…de nada.

 

Escrito por: Mayeli Tellez