No comprendí antes, pero hoy sí…

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Jamás entendí después de mucho tiempo; un día me dijiste: «estoy aburrida de que te comas las uñas, me tienes enferma de los nervios», supuse siempre que ya lo sabrías, me comía las uñas mucho antes de conocerte, era una de mis manías mórbidas, junto con las ganas que tenía siempre se reírme mucho y de cualquier cosa que me causase gracia.

Quizá para tus criterios de seriedad, mi nerviosismo no concordaba con ello, realmente no iba de la mano una cosa con la otra; era sin duda como confundir la pena con la tristeza y te enojabas, no sé si el niño era yo con mi actitud o tú con esas rabietas alocada de adolescente.

Hoy te recuerdo y te conmemoro y me río aún más, pienso y siento que no volverías a darme la mano como lo hiciste un día, el único inocente aquí fui yo, a mi me gustaba mi soledad y esperaba compartirla un día o talvés mejor aún unos momentos que podían significar la eternidad misma, pero no, tú me buscaste para acompañar tu soledad, y eso no se hace bajo ninguna circunstancia y eso es imperdonable. Fue inevitable para mi sufrir, me enamore como un chiquillo, como realmente hacía mucho tiempo no sentía, conocí la traición de las amistades en común más cercanas, me apuñalaron mientras me abrazaban, fue doloroso y terrible, sentí que moría, pero no, me sobrepuse, a mis amigos drogadictos y alcohólicos que juzgabas apuntando con el dedo índice, ellos estuvieron para mi, tú solamente te reíste.

Me costó muchísimo volver a hacer lo que más me gustaba que era escribir, pero un día yo juré que escribiría y haría de la poesía un arma social, quizás no arregle la destrucción que hay en este mundo, pero si puedo solucionar mi pedazo que me toco vivir y a quiénes me rodean, estará hecho mi trabajo con mi talento, si al final no es necesario ir al final de este mundo para intentar entender las problemáticas si todo está en un mismo lugar.

Me costó ser fuerte, me costó un mundo luchar contra lo que sentía mi corazón, hoy por hoy estoy un poco más duro, y sonrío un poco menos, pero es sólo que aprendí a no entregar algo tan valioso a CUALQUIERA.