Nada pasa por alguna razón… Pasa porque así lo quieres

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Nada pasa por alguna razón… Simplemente pasa, porque así lo quieres.

Hemos vivido en un mundo que siempre trata de disfrazar, a modo de justificación o excusa y para que no te sientas tan mal, las situaciones negativas que te pasan en lo largo de la vida.

La vida no siempre es rosa, de hecho a menudo no lo es; la vida es ruda, es gris… ¡apesta! Tienes que entenderlo así. Nuestros ojos están hechos para ver claramente todo a nuestro alrededor, seamos atentos. La vida es triste a veces, es injusta en otras tantas, se torna difícil, te golpea con fuerza. La vida, señores, es iracunda, y es que si existe lo bueno, por supuesto que existe lo malo, esto es una ley.

Y si la vida es nefasta, ¿por qué ocultarla y excusarla?, ¿por qué conformarte con la frase “no hay mal que dure cien años”, o “siempre vendrá la luz después de la obscuridad”?. NO… Yo no me conformo, yo decido que si la vida me golpea la mejilla izquierda, yo le regreso el golpe doble sobre la derecha; yo no quiero ni busco el consuelo a mis desventuras, trabajo para lograr salir de los baches, con la mejor cara, con la mejor actitud.

Enójate con la vida cuando se te ponga en contra, es tú obligación. Las cosas pasan, no por alguna “buena razón”, pasan para joderte, para sabotear lo que construyes. ¿Sabes por qué?, porque tienes que reaccionar, del modo que sea, tienes que aprender una lección, siempre. Entonces, reacciona y miéntale la madre a la vida cada que te meta zancadilla, pero hazlo con conciencia, con toda la razón que lleva ser valiente y afrontar tú responsabilidad en lo que te sucede.

Si te caes y la vida, viéndote en el suelo, todavía te patea… Discúlpame, pero lo mereces. Si no te has percatado de que los golpes que recibes, van aumentando de poco a poco y se repiten con frecuencia y de manera reiterada en el mismo punto de dolor, justo el punto donde has recibido ya golpes anteriores, es porque justo en ese lugar necesitas el golpe. ¡Aprende la lección!… No te victimices, estás recibiendo con justa razón una probada de karma. Es un trago amargo, pero necesario.

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La vida, señores, ¡es méndiga!… te da con todo, te manda a la lona, ¿y qué haces tú?, ¡justificarla! … No, demuéstrale a la vida que estas hasta la madre de que  “las cosas ocurran por una razón”… demuéstrale que estas aprendiendo y que sabes exactamente porque esta sucediendo; deja de ser víctima, deja de ser el pelele de tus días, de que tu pareja te chingue la vida, de que tu jefe te esclavice, de que no tengas tiempo para ti, de no lograr lo que deseas, de postergar toda esa lista de “me gustaría hacer”… Deja de ser tu propio verdugo y entonces la vida te responderá de forma positiva.

Si las circunstancias te hacen llorar, llora y hazlo fuerte, pero luego límpiate la cara y sigue; si te despides de un ser querido, por que muere, o simplemente se aleja de ti, vive tu duelo, el tiempo que lo requieras; fue duro, se fue, pero no por alguna razón simplemente… No, se fue porque ese día fue su turno y punto. Tú continúa tu vida con lo que tienes, vívela con lo que venga, lucha por lo que quieres pero por favor, aprende.

Las desventuras tapizarán tu vida siempre, por cualquier razón, así es esto. No te conformes con esperar a que el sol salga para ti, después de una tormenta. Busca tu propia salida, encuentra esa luz. Lucha contra la vida y muéstrale que persigues con ahínco tú felicidad. Puedes pasar la vida entera esperando que “las cosas que pasan por alguna razón” simplemente sucedan, o elige buscar los medios para que las cosas que tú quieres que pasen, sucedan, no por alguna razón simplemente, sino por la razón de que así lo quieres.

Así pues, nada pasa por alguna razón… Simplemente pasa, porque así lo quieres.

Por: Laura Calderón