Nada ni nadie pudo arrebatar lo nuestro…

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Porque después de tantas heridas, tantas traiciones, después de tantos viajes sin destino fijo, nos encontramos.

Estábamos destinados a encontrarnos en aquel lugar donde el reloj se detuvo en ese segundo que recuerdo con amor.

Después de tantos golpes, de tantas trabas nada ni nadie pudo arrebatar lo nuestro, porque siempre fue nuestro, estaba escrito,  la noche lo tatuó en nuestras almas para recordarnos que nos pertenecemos.

Nada que no estuviera en los planes separo lo que nuestro corazón siente, nadie pudo lograr que nuestro amor dejara  de sentirse cerca.

Nada ni nadie entenderá lo que somos, lo que construimos, lo que vivimos y lo feliz que nos hace nuestra existencia.

Gracias doy a Dios porque le plació hacerte para mí, le agradó presentarte en los momentos que menos pensaba amar, pero que más necesitada estaba de amor.

No me preguntes que se necesita para conseguir permanecer, solo sé que permanecer es la decisión de cada día para amarte.

Nos pertenecemos, está escrito y nada ni nadie arrebatará lo que es real y sólo nuestro.