Muebles que crujen en la oscuridad

0

 


“Dios te bendiga y la Virgen te acompañe”; recuerdo surgir de la voz adornada con humo de cigarrillo de mi abuelo muerto… Sé que él está por aquí esta noche en el frío del viento; colado en los suspiros de un nieto que, contrario a la dirección de la masa, va a la búsqueda de tristezas, de musas, de agua y de escudo. Me agarra la desilusión y yo sé que él está aquí -de alguna forma que ni siquiera sé explicar- en las hormigas que siento caminar por mi piel.

Por esta noche quiero olvidarme de esta cultura que no enseña sensibilidad; sino a flotar a como toque. Por esta noche sólo quiero que me dejen imaginar acostado en la arena fría. No deseo recordar que pienso en todo esto para olvidar mi soledad, aunque en realidad la recuerdo con estupidez concienzuda.

Quiero despegarme los trozos de dientes, ombligos y uñas de otros que aquí han estado. No quiero sentir culpas por ruinas ajenas. Tampoco quiero sentir lloviznas en mis pestañas por el bipolaridad y la depresión: vástagos que a veces infructuosamente intento esconder en el closet.

Por esta noche no quiero sentir. Quiero tener la libertad de oír al silencio. Quiero saber qué tiene que contar en sus murmullos de gritos. Quiero descansar, al menos por un rato, de los recuerdos que ya son retratos mordidos en los bordes y llenos de orificios como de aguja, cual cosa de brujería.

Tampoco quiero recordar que el rencor es la venganza estúpida del alma ni que el frío es la defensa infalible del corazón. También quiero olvidar por un rato que cargo en la alacena de mi pecho un álbum que almacena con llanto silente momentos que nunca volverán.

Por esta noche me gustaría no escuchar el ruido de los carros ni sentir el olor que dejan a su paso. Esta noche no quiero saborear como el gentío lo agridulce de las cosas banales. Quiero apreciar la sal de esta playa, lavarme las heridas y sentirme más liviano porque el mar ha tomado prestados los rastros de mis pies descalzos inundados de hastío, cansancio y reproches.

1

Por esta noche quiero grabarme fotografías de esta orilla, de este ir y venir de las olas, de los residuos de espuma dejados por el mar al retirar su abrazo de la costa; impulsarme con esas imágenes mañana; usar de su energía para lidiar con el miedo que da vivir.

Esta noche maldigo lo que me inmuta, me inmoviliza y me perturba: los temores a que todo en la vida sea fugaz y escurridizo, incluso la vida misma; esos miedos a que nada se pueda inmortalizar, tatuar, labrar, enamorar, abrazar… Para siempre. Por eso, esta noche quiero olvidar que lo temporal traza estigmas.

Por eso, esta noche cierro mis ojos para sólo pensar en el oscuro vacío que encuentro detrás de mis párpados: una realidad recreada que me hace sentir cómodo. No hay ilusiones ni esperanzas. Sólo una pizarra negra sin tizas en ella rayadas.

F100007888

Al menos por este momento, quiero reposar del día a día transformado ya en un psicópata con utensilios que me hace añicos. Al menos por este momento, quiero mentirme, disfrazarme; ver mi pizarra negra y vacía; escuchar el vaivén de las olas; sentir la brisa con olor a salitre y mi cuerpo sobre la arena fría. Sin expectativas que cumplir, sin sueños desbaratados, sin cicatrices que maquillar… Sin inhibidores, sin miedos.

Suelo disfrazarme, suelo mentirme. Tanto disfraz, tanta mentira, ¿para qué? A cada rato se rompe el mundo y hay que recrearlo, reconstruirlo, retocarlo. Y por más que quiera hilvanar rutas que conduzcan a lugares seguros, los miedos no se despojarán de mi cuerpo ni de mi casa…

Pues se han convertido ya en muebles que crujen en la oscuridad.