Mientras nos decimos adiós…

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Nuevamente estoy aquí, en el mismo lugar de ayer… de siempre

haciéndome la misma pregunta una y otra vez »¿Qué pasará?»

Ahogo mis gritos en un suspiro perdido en el silencio.

Y de nuevo tus ojos aparecen en el inmenso vacío de mi mente.

Los imagino como se han hecho presentes estos últimos días,

fijos, y sin rastro alguno de emociones.

 

¿En qué te has convertido? he conocido las dos caras de ti.

Tan frío y a la vez tan cálido, con tanto que dar…

pero una vez que te tengo frente a mi

solo prefiero agachar la mirada y fingir desinterés.

 

Quizá estoy mal en la decisión ya tomada

mas no hay vuelta atrás… tu corazón al igual que el mio

solo late por latir… ya sin, aparentemente, nada que sentir.

La sensibilidad se perdió, se convirtió de un todo a nada.

 

Recordando viejos tiempos tropecé con tu sonrisa

e inevitablemente en mi mente aparecieron tus labios

tan rosas y suaves, inmunes a una sonrisa o decepción.

Tu cabello tambaleándose con el aire

y dejándose llevar entre mis dedos.

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Ya no sabes que decir, se han acabado las palabras

todo se trata de una absurda ironía.

Aun sin palabras, noto algo diferente en ti:

tus ojos, por primera vez desde hace algún tiempo, tienen un brillo especial

que  fluyó en el momento en que nos miramos frente a frente para decir adiós

intento por un momento averiguar qué es…

 

Prefiero descartar la opción que más deseo (¿Aún me amas?)

tal vez la respuesta a eso flote algún día en el río del tiempo

y pueda rescatarse para hacerlo crecer aún más…

 

Mientras tanto, no pienso mover un solo dedo, ya lo he hecho demasiado.

Si es que esa verdad sale a la luz alguna vez, espero que no sea muy tarde

como para perderte y decir que esto no fue… más que un sueño del ayer.

 

Escrito por: Mayeli Tellez