Mi reflejo frente al espejo… Parte 3

0

¿Quién no ha escuchado que el primer paso para la solución de sus problemas es la aceptación? ¿Será verdad?

-¿Cómo voy a aceptar algo que no es cierto?- le dije a mi hermana.

-El reconocer las cosas forma parte de la aceptación, y no significa que no seas lo suficientemente bueno, significa darte cuenta de que tienes un problema y entre más pronto lo reconozcas más rápido podrás darle una solución – me dijo ella mientras me miraba.

-Es que yo sí tengo autoestima- le contesté

-La cuestión no es que tengas autoestima, en dado caso sería si es una autoestima alta o baja- me respondió haciéndome una observación.

Claro no hay más, o es blanco o negro, no puedes tener los dos a la vez, según sea tu caso (autoestima alta o baja) es la que se mantendrá constante.

Ok, tal vez tenia que reconocer que necesitaba fortalecer mi autoestima porque hasta este momento sólo había dado señales de tener una baja autoestima.

¿Cuánto estaba afectando mi vida el hecho de tener una baja autoestima?

Tal vez la diferencia entre esas personas que admiraba y yo, era que ellas tenían una autoestima alta, y eso les permitía tomar las mejores decisiones,  valorarse y no permitirse realizar acciones con las que pudieran sufrir o verse en peligro y tampoco aceptar circunstancias que no merecieran,  y si las estaban viviendo ponerles fin a estas circunstancias o cambiarlas porque esperaban algo mejor para ellos mismos…

-¿Dónde compro una autoestima alta?- dije de forma irónica

-No estés de molesta, no se compra, se trabaja-me respondió mi hermana

-¿Ah sí?- me quedé intrigada

– Por supuesto, se trabaja para obtenerla, es más o menos como cuando haces ejercicio para poder verte bien.

-Ya te entiendo- dije interpretando lo que me acaba decir

– ¿Sabes cuál es el realmente el problema con el tema de la autoestima?-me preguntó.

-¿Cuál?- quise saber

-Todo el mundo menciona el tema, pero pocos entienden su valor. Se puede comparar con cualquier tema que se pone de moda, todo mundo habla de él,  pero pocos conocen su origen, su importancia y  todas las implicaciones que tiene- me respondió.

-Sí,  así pasa a veces- le dije

-Es como saber que es una bicicleta,  pero desconocer cuáles son las partes que la conforman y a la vez no saber para qué sirven dichas partes e ignorar cómo funcionan. Podrás tener una bicicleta, pero no disfrutar tanto de ella,  pues no sabes de las posibilidades de viaje que esta te puede brindar por falta de conocimiento sobre la misma- me dijo

-Es cierto- respondí meditándolo

-¿Recuerdas cuando tu no sabías a cerca del ajuste de velocidades que tiene una bicicleta?- me preguntó mi hermana riendo

-Cállate, sí me acuerdo- le respondí apenada

-¿No fue mejor cuando supiste de eso?- me miró fijamente

-Sí, porque conocer a cerca de cómo estaba compuesta la bicicleta me brindo más y mejores posibilidades de disfrutar de ella- le dije mientras recordaba un paseo en mi bicicleta

-Así pasa con todo- me dijo ella

Me quedé pensando en lo poco que hacemos a veces por conocer acerca de un tema.

 

-Dentro de lo que debes de saber de la autoestima es que hay una serie de bases que tienen que ver con ella. Son como una serie de piezas de un rompecabezas que te llevan a “armar” tu autoestima, osea  que contribuyen a obtener una buena autoestima  -continuaste diciendo-

-Ah- exclamé

-¿Una pirámide tiene bases que la sostienen no?- me preguntaste

-Sí, mismas bases que son necesarias para la construcción de la misma- dije

-Así es, y así pasa con las bases que tienen relación con la autoestima, son necesarias para construirla. Habrá muchos pasos que hablen de como tener una mejor autoestima, pero estos pasos van dentro de cada una de estas bases- me dijo

-Aja, sí te entiendo. En internet he visto pasos para mejorar la autoestima  y he logrado identificar cuáles pasos se refieren a la base del autoconcepto y  cuáles pasos son parte de la base del autoconocimiento. Tú me mencionaste en una ocasión que la autoevaluación también es una base de la autoestima- dije recordando ese día.

-Así es. Esas son algunas bases del autoestima. Otra de la bases es la autoaceptación, me dijo cerrando la conversación.

¿Yo me aceptaba?

Mi hermana se marchó a tomar una ducha y yo subí lentamente las escaleras para ir a mi cuarto. Tomé mi laptop que estaba en mi cama y escribí en el navegador “autoaceptación”. Para ser sincera me daba pereza leer, pero recordé que siempre que lo hacía era como llegar como las manos vacías a un lugar y después de haber leído partir con las manos llenas. Leer era la mejor forma de aprender.

Entré a una página y empecé a leer, así comenzaba el texto:

«Para que una persona pueda vivir de una manera responsable y plena es necesario que sepa aceptar los hechos de manera realista»

Fue un golpe directo.

¿Cuántas veces yo negaba algo porque no quería que existiera o fuera así? Sin embargo el no aceptar las cosas me estaba alejando de poder cambiar o mejorar la situación.

El reconocer las cosas forma parte de la aceptación, y no significa que no seas lo suficientemente bueno, significa darte cuenta de que tienes un problema y entre más pronto lo reconozcas más rápido podrás darle solución– se me vinieron a  la mente las palabras que mi hermana me había dicho hacia un momento.

¿Y en el caso de la autoaceptacion como encajaba esto? La autoaceptacion entonces no solo era aceptar aceptarme a mí misma sino que también tenía aceptar aquello que estaba viviendo para hacerle frente a las circunstancias.

Recargué la cabeza en mis brazos un momento y sin querer me quedé dormida. Me desperté sobresaltada.

– Voy a llegar tarde a la escuela- pensé

De repente recordé que era sábado, odiaba cuando me pasaba esto. Me volví a recostar en la cama pero no puede volver a conciliar el sueño. Me levanté de la cama y me acerque a la ventana que me  quedaba de frente a la cama.

El sol estaba saliendo y me quedé junto a la ventana contemplándolo hasta que terminó de salir. El cielo se había vestido de rosa con toques naranjas para acompañar la llegada del sol. Duré unos minutos junto a la ventana, después caminé unos pasos hacia mi tocador  y tomé el cepillo.

Empecé a cepillarme el cabello frente al espejo. Mientras me pasaba el cepillo por el cabello observé que mis manos me parecían odiosas, eran muy grandes para mi gusto, mi labios ¿Por qué no eran más delgados?… No me gustaban muchas cosas, me hubiera gustado cambiarlas.

I-miss-you-my-sweet-heart-lonely-girl

Fui interrumpida por el sonido de una voz que provenía fuera de cuarto.

-¿Qué estabas haciendo niña?, ven a desayunar- fui corriendo, a mi mamá no le gustaba que la hicieran esperar.

Me senté a la mesa volteé y lo vi. Ahí estaba sentado mi abuelito.

-Hola abuelito, ¿qué te paso en tu mano?- pregunte al dirigir una mirada rápida hacia el

-Nada pequeña, haciendo una reparación me lastimé- me respondió

-Haber préstamela- tomé su mano y observé su herida, no era tan profunda pero tenía una extensión larga que hacía que pareciera grave.

-Hay que medirlas- no sé porque razón siempre hacia eso, alce su mano y la puse contra la mía con cuidado de no lastimarlo. Sus manos eran grandes, parecían rudas, tal vez por tantos años de trabajo arduo. Me sonrió.

-Mira- dijo referendos a mi madre-  y tomando mis manos entre las suyas agrego – Tiene las manos de la familia Rivera.

-¿Cómo que las manos de la familia Rivera?-pregunte asombrada. Por parte de mi mamá  yo me apellidaba así

-Sí, son cuadradas.

-Wow- pensé-  yo siempre había creído que tenía las manos redonditas. Me quede mirando mis mano, no había observado ese aspecto.

Mi mamá acerco unos platos y  nos dispusimos a desayunar.

 Ese mismo día por la tarde cuando pasaba por la sala para ir a mi cuarto me encontré con un álbum de fotos que alguien había dejado en un sillón.  Lo tomé y empecé a verlo,  me encantaban las fotos a blanco y negro que ahí había de mis abuelitos y de mis bisabuelos que habían muerto mucho tiempo antes de que yo naciera. Había otras fotos a color que eran más recientes donde aparecía el resto de mi familia.

-Oh por Dios, tengo los ojos de mi abuela y las cejas de mi mamá – dije cuando miraba unas fotos de ellas.

No me había percatado de estos detalles, aunque las veía a diario. Seguí viendo el resto de fotos, había fotos en las que yo aparecía cuando era más chica y  logré recordar algunos de esos momentos en los que habían tomado las fotos.

Cuando terminé de ver el álbum lo cerré y lo sujeté con mi brazo derecho, fui  a buscar a mi abuelito para que me hablara acerca de mis bisabuelos a los que yo no había podido conocer.

-Hola abuelito- dije cuando me acerqué al él

-Hola mi amor- me respondió con su tranquilizante timbre de voz

-Háblame de cómo eran mis bisabuelos -le pedí

Empezó hablarme sobre mis bisabuelos, dos personas con un carácter fuerte y dedicados al trabajo. Después empezó a describirme cómo eran físicamente.

Cuando terminó de hablar me levante para regresar el álbum a su lugar. En mi mente procesaba toda la información que mi abuelito me acaba de dar e imaginaba a mis bisabuelos. Regresé el álbum a un gabinete donde lo guardaban junto con algunas cartas y postales  y  después me dirigí hacia mi cuarto.

Me acerqué al tocador de mi cuarto  y me vi en el espejo. Ahora al verme veía las manos de mi abuelito, las cejas de mi mamá, los ojos de mi abuelita, y no puede más que mirarlos con amor, esos rasgos eran parte de mi familia.

Eran parte de mí esos aspectos que también formaban parte de personas a las que tanto amaba y admiraba. Cambié de percepción sobre el hecho de cómo me veía y por primera vez me sentí bien con mis rasgos.

De repente mi mirada fue dirigida totalmente hacia mi nariz, otro detalle que no me gustaba, tener una nariz como la mía no me ayudaba a verme bien de perfil.

Bajé la cabeza y me quedé pensando. Fue como si mi cerebro reaccionara y una vocecita se oyera en mi cabeza:

Pero y ¿la nariz de Selena Gómez y Taylor Swift?- pensé

¿Por qué no se operaban la nariz para tener rasgos más finos si cuentan con el dinero suficiente?

-Un momento… – Observe mejor- , no todos tenemos que cumplir con cierta forma en la que debemos vernos, tal vez la razón de que esas famosas no se hubieran operado la nariz es porque se aceptaban tal y  como eran y porque sabían que la forma de su nariz también era bonita y  las hacia diferente a los demás.

 ¡Ellas se daban cuenta de que ese aspecto de su físico las  hacía que resaltan y de cierta forma las caracterizaba!

Cuando reconoces que la belleza no es solamente la que te muestran en las revistas,  y que hay belleza en cada persona porque es diferente y única podrás aceptarte.

¿Por qué no me había dado cuenta antes? Tal vez era porque me enfocaba demasiado en cambiar mi nariz y al aceptarla me daba cuenta que no había ningún problema con ella. Se trataba de como la luciera, yo escogía si con aceptación o vergüenza.

Mi nariz no esta tan mal, pensándolo bien me gusta- dije

Nadie es perfecto y el tratar de intentarlo es cansado y doloroso pues siempre habrá alguien más guapo o guapa que tú. No intentes ser perfecto, en su lugar de eso trata de ser la mejor versión de ti mismo, eso sí es posible y es muy satisfactorio.

Ahora veía las cosas de manera diferente, me aceptaba porque yo era la combinación de aspectos físicos que había en mi familia, esas personas a las que tanto amaba y porque mis facciones y aquello que yo era me destacaba de los demás… Cuando te aceptas no significa que no quieras verte mejor, significa  que aceptas tus recursos y les sacas provecho, significa que utilizas aquello que tú eres para destacar.

Es aceptar lo que eres  y lo quieres… Y es cuando llega esa sensación de sentirte cómodo contigo mismo.

 ¿Reconoces esa sensación?

Eres tú, sintiéndote bien…